Las TIC en los cambios laborales

“MEDIACIONES SOCIALES”

Revista UCM de Ciencias Sociales y de la Comunicación / ISSN electrónico: 1989-0494

Ligação à Revista “Mediaciones Sociales”

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Ballesteros Carrasco, Begoña (2012). Las tecnologías de la información y de la comunicación en los cambios laborales: análisis sociohistórico de 1970 a 2010. Tesis doctoral. Director: Manuel Martín Serrano. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias de la Información, Sección Departamental de Sociología IV (Métodos de la Investigación y Teoría de la Comunicación).

João de Almeida Santos
Universidad Lusófona de Humanidades y Tecnologías, Lisboa – Portugal
joaodealmeidasantos@gmail.com 

Jueves, 25 de Junio, 2015

Comentario del Profesor João de Almeida Santos, como miembro del Tribunal, a la tesis doctoral de Begoña Ballesteros Carrasco.

 

Saludo a los ilustres miembros del Tribunal, a la doctoranda, al profesor Manuel Martín Serrano, Director de la Tesis, al profesor Francisco Bernete y, en especial, a mis alumnos de doctorado. Es para mí un gran honor participar en este Tribunal de Doctorado, en mi Universidad, en mi Facultad, donde, hace unos años, hice mi doctorado. Agradezco, pues, al Departamento de Sociología IV la amable invitación.

Agradezco sobre todo la excelente oportunidad que el Departamento me ha ofrecido de discutir una tesis tan interesante como la que nos propone la doctoranda Begoña Ballesteros Carrasco, presentándola hoy, aquí, en modo muy sugestivo, muy claro y eficaz. Además, oyendo los comentarios del profesor Vicente Baca sobre la tesis y su presentación, vemos confirmada nuestra primera impresión de la valía de la investigación y de la consistencia intelectual de su autora. Veamos.

1.– En primer lugar, interesante, la tesis, por su tema: las TIC y su influencia en los cambios laborales. O sea, la influencia de las tecnologías de la información y de la comunicación en el destino de nuestra civilización pos industrial, pos fordista y pos moderna, desde el punto de vista de las relaciones comunicativas, sociales y laborales. El tema es, pues, muy actual, muy importante y muy necesario, porque las TIC están cambiando nuestras vidas, a veces no en el mejor sentido, sobre todo cuando ellas tienden a volver residuales las relaciones comunitarias. Es mi convicción, por eso, que la Universidad deba dedicarse cada vez más a promover estudios como el que tenemos ante nosotros hoy, porque estudios como éste nos ayudan a comprender mejor el mundo en que estamos viviendo y, por consecuencia, a cambiarlo, como quería el viejo Marx, en sus tesis sobre Feuerbach. Comprenderlo, sí, pero también cambiarlo. Para mejor. Hablo de Marx porque me parece que en el horizonte crítico de la Tesis está muy presente Karl Marx. Me lo confirmará o no la doctoranda.

2.– Interesante también por la calidad de la tesis respecto a su estructura, al modo como ha sido diseñada. La tesis está organizada en modo muy racional, evolucionando de acuerdo con un objetivo muy claro: demostración de un uso social de las TIC favorable a las empresas y a la lógica, de corto plazo, del capitalismo financiero y especulativo y crecientemente penalizador, sea de la inversión productiva sea del trabajo asalariado.

Cumple, además, con los criterios científicos aplicables:

a) hipótesis claramente formulada y demostrada; 
b) conceptos muy definidos (aunque no tengamos en la tesis un capítulo dedicado a los conceptos usados); 
c) metodología muy clara; 
d) formulación del estado de la cuestión/state of art (aunque pudiera ser un poquito más exhaustiva); 
e) buena fundamentación conceptual y con suficientes indicadores cuantitativos;
f) significativa bibliografía especializada; 
g) rigor conceptual, escrita muy claramente y que evoluciona consolidando discursivamente las conclusiones, progresivamente alcanzadas; y éste es un aspecto que hay que valorizar mucho: la construcción muy cuidada y fundamentada del discurso.
h) conclusiones y formulación de una alternativa.

3.– Pero, interesante también porque esta tesis es una tesis, o sea, formula una hipótesis, la fundamenta y la defiende con buena argumentación. O sea, siendo las TIC potentes instrumentos de innovación, de productividad y de liberación de tiempo de vida, la verdad es que su uso social está evolucionando en sentido contrario, «sobredeterminado» (Althusser) que está por la lógica y las exigencias dominantes del capitalismo financiero y especulativo y de sus tiempos cortos y acelerados de ganancia:

(a) «plustrabajo» e invisibilidad del tiempo efectivo de trabajo;

(b) intensificación del tiempo de trabajo y su descalificación;

(c) desequilibrio entre productividad y salario;

(d) versatilidad laboral no reconocida del trabajador;

(e) «no desconexión» entre tiempo de vida y tiempo de trabajo;

(f) deslocalización de servicios con desempleo en su país de origen (véase la obra de Naomi Klein, No Logo, de 1999);

(g) creciente porcentaje de trabajo no pagado;

(h) individualización progresiva de las relaciones laborales con creciente debilidad de su cuadro normativo general;

(
i) contradicción entre innovación tecnológica y organización social;

(
j) mucho capital especulativo, poca inversión productiva (pp. 112-112), donde los Estados no exigen creación de empleo y inversión productiva, sino flexibilización del trabajo (pp. 134-35).

Estos son los resultados de la investigación. Resultados que hay que tener en buena cuenta porque evidencian muy bien uno de los aspectos más importantes del uso social de las TIC. Resultados que conducen, según la doctoranda, apoyada en indicadores confiables, a que los beneficios financieros de las empresas aumenten exponencialmente mientras disminuye exponencialmente la participación de las rentas directas del trabajo en las rentas nacionales. Porque: a) aumenta el paro; b) disminuyen los salarios; c) se intensifica el trabajo; d) y se prolonga su tiempo no pagado.



4.– Hay un párrafo muy significativo –que me ha gustado mucho– en la tesis que retoma –sin citarlo– al Marx de las «teorías sobre la plusvalía». Permitidme que haga la citación: 

«la utilización de los sistemas y aplicaciones digitales pueden vincularse con la obtención de plusvalía relativa, que es la aplicación económica habitual cuando surgen avances técnicos». «Pero también se pueden relacionar» dice, «esos usos tecnológicos con un aumento de la plusvalía absoluta». Y concluye: «se está regresando así a prácticas más propias de las primeras fases del capitalismo industrial, en donde la manera de extraer más valor de la mano de obra consistía en prolongar la jornada laboral». 

Perfecto. Estamos con Marx, con el Libro I de «Das Kapital» (¿porque no lo ha citado aquí y no solo en la bibliografía, sobre todo hoy que está tan olvidado?). Me ha gustado esta formulación también porque, siendo verdad, es una formulación un poquito menos drástica que la que encontramos en la pág. 201, donde se habla de modalidades de competencia más propias del capitalismo agrario. Me parece demasiado. Estoy, sin embargo, de acuerdo con lo fundamental: estamos ante una tendencia cada vez más fuerte para la desreglamentación del trabajo y para la discrecionalidad del poder propietario y administrativo ante el trabajo asalariado. Una regresión peligrosa que se está insinuando y que sucede a tantos años de difíciles conquistas sociales y que en la Unión Europea se pueden traducir globalmente con la expresión «modelo social europeo».

5.– La crítica, sí, es fundamental en una Tesis.

Pero, aquí, la doctoranda habría podido desarrollar, como ha sugerido el profesor Vicente Baca, un poco más las virtualidades de las tecnologías de la información y de la comunicación, sus aspectos positivos, los cambios extraordinarios y radicales que están provocando en nuestras sociedades, sea informativos, culturales o sociales, donde el individuo puede acceder sin necesidad de obtener permiso de ningún «gatekeeper» al espacio público, por ejemplo. O donde la velocidad de la comunicación y la accesibilidad a sus medios inducen una aceleración increíble a los procesos sociales materiales y inmateriales. Tecnologías que, así, forman parte substantiva de los procesos productivos y sociales, pero también de procesos políticos nuevos que están cambiando el mundo. ¡Nos acordamos del papel de las redes móviles en el cambio político español en las elecciones legislativas de 2004! Pero comprendo –y reconozco su legitimidad– la opción: crítica de la actual tendencia dominante del uso de las TIC por las empresas en el ambiente de capitalismo financiero global. Y comprendo muy bien el interés de la investigación cuando estamos viviendo y sufriendo, en los países que alguien –algún liberal de acero– denominó como PIGS, el más dramático ataque a las soberanías nacionales en Europa proveniente del capitalismo financiero global y de sus agentes internacionales, incluidas las tres famosas agencias de notación financiera (Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch) y algunos bancos demasiado ambiciosos, para no decir peor, como, por ejemplo, el Goldman and Sachs.

O sea, la tesis enfoca un importante aspecto estructural de la crisis internacional que estamos viviendo, siendo esa la legítima opción de la doctoranda, pero habría también podido enfocar más detalladamente los aspectos positivos de las TIC en sus múltiples usos sociales y las potencialidades que ellas contienen para superar la situación actual, también en su componente política, en sus potencialidades críticas ante la opinión pública, hacia una «democracia de los ciudadanos» (Castells), más allá de la «democracia del público» o de la «televisual democracy».

Otro aspecto crítico que, antes de terminar, me gustaría evidenciar son las pocas referencias explícitas a los clásicos. Digo explícitas porque ellos están claramente presentes. Por ejemplo, Marx y su «teoría sobre la plusvalía», como hemos visto. Pero, creo también que hay un autor que está muy presente, aunque sin referencia explícita: Althusser y su concepto de «surdetérmination», desarrollado en su libro «Pour Marx» (Paris, Maspero, 1965). Trátase de un autor muy influente en los años 60, en el 68, y no solo en Francia, tiempos revolucionarios de la generación de muchos de los miembros que forman parte de este Tribunal. Este concepto ocupa una posición muy central en el discurso de la tesis, pues que permite relacionar el uso social de las tecnologías con las condiciones generales de su propia existencia, en el ambiente del capitalismo financiero y especulativo global, siendo claro que las tecnologías no son neutrales, puesto que su uso social es «sobredeterminado» por sus mismas condiciones de existencia, por la totalidad social: por el Estado, el derecho, las organizaciones sociales y políticas, por la ideología, por el contexto mundial, etc., elementos que forman parte del ambiente general que «sobredetermina» los procesos, actuando como una verdadera «presión ambiental».

O sea, la contradicción existente entre capital y trabajo centrada en el uso laboral de las TIC no es lineal o simple, sino compleja porque está «sobredeterminada» por múltiples factores exógenos. Cambiando estos factores cambiará también su uso social. Althusser dixit. Marx también. Pero el problema reside ahora, como decía muy bien el profesor Younis Hernández, en la función que la voluntad social juega en todo este proceso: ¿como cambiar el juego de fuerzas en nuestras sociedades, evitando un mal uso social de las TIC? ¿A través de la política? ¿Actuando sobre la opinión pública? ¿Qué nuevo paradigma para el siglo XXI, puesto que ya disponemos de medios muy fuertes, las TIC, por ejemplo, para producir efectos disruptivos en los viejos mecanismos de dominación, sea respecto al modo de producción pos-industrial, sea respecto al modelo de organización y de intervención política ciudadana o al viejo modelo mediático de comunicación y de dominación?



6.– Mis consideraciones críticas quieren evidenciar sobre todo dos cosas:

1º) que la tesis tiene una excelente calidad y que, por eso, en caso de publicación;

2º) sería muy interesante no mantenerla solo con una «pars destruens», pero también presentarla con una nueva «pars construens» relativa a las TCI y al sistema social en general, incluso si esta «pars construens» se presentara solo – lo que ya es muchísimo – como un «principio de esperanza», en el signo de Ernst Bloch y de su «Das Prinzip Offnung» (1954-59), una verdadera «utopía positiva».

Muchas gracias, y, una vez más, mis felicitaciones a la doctoranda.

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