Ensaio

UM NOVO PARADIGMA PARA O SOCIALISMO

Ou o Documento em falta no PS de António Costa?

NOVO – Actualizado à data de 31.08.2018

Veja, aqui, neste BLOG, também:
* Recente (26.08.18): A Arte, o Artista e os Outros
1. Reflexões em torno do Belo, do Infinito e da Linha Elíptica 
(em co-autoria com Filipa Oliveira Antunes)
2. Reflexões sobre a Arte (Recente - textos sobre arte reunidos)
3. Sobre a obra de Arte (Recente: 25.07.18)
4. Populismo  ("O nacional-populismo já tem um ideólogo - Steve 
Bannon" - 01.06.18)
5. "Manifiesto por la Unidad de España" 
6. A Política e a Rede  (Nova versão, actualizada a  27.05.18, na 
parte que diz respeito a Itália, de "A política e a rede: os 
casos italiano e chinês")
7. Poesia (Poesia) - Todos os Domingos um poema e um quadro novos
Horizonte5

“Horizonte”. Original de Jas para este Ensaio. 08-2018.

Nova versão, actualizada.

Este texto, agora revisto, actualizado e desenvolvido, 
foi publicado de 29.12.2016 a 07.01.2017, em 5 partes, 
pelo JORNAL online TORNADO como Contributo para o Debate 
sobre o lugar da Esquerda na Sociedade da Informação. 
Título e Apresentação em espanhol. Texto em língua 
Portuguesa. Agora publicado também em: 
http://www.tendencias21.net/comunicacion/Un-Nuevo-Paradigma-
para-el-Socialismo_a23.html. 
Este texto teve, aqui, *3.296* visualizações (2015-28.08.2018).
  • NOTA
Veja também o ARTIGO, relacionado com este Ensaio, 
"A Social-Democracia e o Futuro. Um debate necessário. 
A propósito de um pequeno Ensaio de Pedro Nuno Santos", aqui: 
"A Social-Democracia e o Futuro".

 

UM NOVO PARADIGMA PARA O SOCIALISMO

JOÃO DE ALMEIDA SANTOS

You might not see things yet on the surface, but underground, it’s 
already on fire”. Mangunwijaya. 
Leitmotiv de “No Logo”, de Naomi Klein.

 

RESUMEN

 LA POLÍTICA está conociendo cambios muy profundos. Todo está cambiando. Pero las formaciones políticas tradicionales no han todavía comprendido lo que está sucediendo! Siguen haciendo política como la hacen desde hace demasiado tiempo. Su componente orgánica sigue siendo decisiva en su organización. Los métodos de selección de los dirigentes no han cambiado ante los profundos cambios producidos por la revolución de la Red y de las TICs. No han comprendido que estamos ante una afirmación de ciudadanía muy fuerte y muy diferente de las que nuestras sociedades han conocido hasta ahora. La red y las Tics están revolucionando las relaciones humanas, las relaciones sociales y también la política. La perspectiva comunitarista dominante en la visión del mundo de las izquierdas tradicionales no tiene sentido ante la emergencia de las redes sociales y de los muy activos nuevos “prosumers” en el nuevo espacio digital deliberativo. El dominio absoluto de la lógica de la mediación de las grandes organizaciones en la política y la comunicación ha terminado, pues que está emergiendo un nuevo tipo de poder, el poder diluido, centrado en un individuo complejo, portador de múltiples pertenencias ideales y de intereses muy diferenciados, capaz de utilizar con eficacia y rapidez los nuevos medios (las TICs) sea para movilizar sea para organizar la ciudadanía en torno a nuevos proyectos políticos. Estamos ante un progresivo proceso de desintermediación de la política y de la comunicación.

Propongo, pues, aquí una nueva y estructurada visión global para un cambio y una definición más avanzada de la identidad político-ideal de los partidos socialistas y social-demócratas que están conociendo una peligrosa erosión política, cediendo el paso a formaciones populistas, de izquierda y de derecha, sin contenido substantivo, pero muy fuertes y competentes en la crítica y en el uso de los nuevos medios para la auto-movilización e auto-organización de la ciudadanía. Hay, pues, que identificar nuevas líneas ideales, una nueva cartografía política y cognitiva para la ciudadanía y nuevas formas de organización y de movilización. La ciudadanía, el tiempo de la política, la comunicación, la naturaleza del poder han cambiado en profundidad y los agentes activos de la política tienen que comprender que si no cambian serán pronto substituidos por otros más competentes y eficaces, pero en muchos casos sin una clara identidad política pues que su afirmación está basada solamente en la crítica y en fórmulas populistas para consumo electoral.

Hace poco más de dos años (enero 2016), António Costa, Secretario General del PS, y Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, ahora ambos primer-ministros, han afirmado la necesidad de producir cambios profundos en el panorama europeo de los partidos socialistas que pueda interrumpir con éxito el proceso de creciente afirmación de partidos alternativos y populistas nutriéndose esencialmente de los electorados de estos partidos. Sí, es un paso adelante, pero este proceso es más que publicidad o afirmación de buenas voluntades. Sin embargo hay que producir profundos y substanciales cambios para obtener resultados compatibles con las nuevas exigencias de la ciudadanía. En Portugal el cambio está siguiendo su recorrido. No ha sido, en Portugal, todavía alcanzada una fórmula que pudiera integrar a los partidos a la izquierda del PS (PCP y Bloque de Izquierda) en una solución de gobierno (y no sólo parlamentaria). El proceso está siguiendo sus trámites, con un gobierno del PS apoyado por estos partidos. En España, Sánchez ha dimitido como secretario general del PSOE, pero ha ganado las elecciones internas y sigue siendo secretario general y ahora primer ministro. Pero tiene dos partidos que, a izquierda y a derecha,  amenazan su centralidad en el sistema político español, o sea, Ciudadanos y PODEMOS. En Italia el M5S es el primer partido, con catorce puntos de diferencia respecto al segundo partido, y, con la Lega, han formado gobierno. En un año Emmanuel Macron ha conquistado el poder político en Francia. En Grecia el poder político está en las manos de um partido radical, el Syrisa, con los socialistas casi desaparecidos del panorama político griego. En Alemania la derecha radical (AfD) está com treze por ciento e ya tiene muchos diputados en el Bundestag. La alternativa laborista de Jeremy Corbyn, en el Reino Unido, sigue las viejas soluciones de la social-democracia. En Holanda el partido socialdemócrata ha perdido, en las últimas elecciones, 29 diputados, manteniendo solamente 9 diputados en el Parlamento.

  • INTRODUÇÃO

Não é necessário ser um especialista em teoria política para constatar que, nesta matéria, estamos a conhecer hoje profundas transformações, como se as placas tectónicas da sociedade se estivessem a mover lenta, mas profundamente. E que, na verdade, se trata de uma mudança de paradigma que os socialistas e sociais-democratas não podem desconhecer, limitando-se a propor receitas económicas e financeiras para o mandato ou para a década ou repropondo uma nova centralidade para o Estado na gestão da sociedade, ou seja, falando a linguagem política de sempre. Porque se trata de uma mudança profunda e complexa que toca directamente a natureza da política e põe em causa o velho sistema de partidos e as relações entre a cidadania e o sistema político. E, todavia, apesar de esta profunda mudança já estar a acontecer à nossa frente, um pouco por toda a Europa, muitos de nós continuam teimosamente a não a ver. Ou porque não sabem ou porque não querem, porque não lhes interessa.  Vou, por isso, tentar caracterizá-la, dando o meu contributo (1).

Sempre, ao longo da sua história, os socialistas se viram confrontados, quando o tempo da História acelerava, com a necessidade de redefinir a sua identidade política. Por um lado, demarcando-se, à esquerda, dos seus directos competidores políticos e ideológicos: o marxismo e o anarquismo; por outro, demarcando-se das forças políticas de inspiração liberal e conservadora. Ou, então, tentando uma síntese construtiva: o socialismo liberal, de que o Partito d’Azione italiano, fundado em 1942, foi um interessante exemplo. Uma posição moderada, portanto: nem tradicionalismo nem revolução, nem darwinismo social nem igualitarismo. Mas reformas profundas, à altura dos desafios. As grandes lutas sociais pelo progresso, pela inovação, pelo conhecimento, pela emancipação, pela justiça, pelos direitos sociais, pelo sufrágio universal e pela liberdade sempre foram travadas com garra pelos movimentos que se inspiravam no socialismo. Olhando, por exemplo, para a história do SPD alemão poderemos ver com nitidez a evolução deste processo: de 1875 a 1989, de Gotha a Berlim, passando pelos Congressos de Erfurt (1891), de Heidelberg (1925, durante a República de Weimar, que assumiu de forma muito aprofundada o Estado Social, dando sequência à inovação de Bismarck, nos anos ’80 do séc. XIX) e de Bad Godesberg, em 1959. Está lá tudo. Veja-se, por exemplo, o Grundsatzprogramm de Bad Godesberg e a superação definitiva da marca de água marxista. Por outro lado, os socialistas também sempre souberam metabolizar politicamente a evolução do processo social, adaptando os seus programas às mudanças verificadas. Por exemplo, no caso do SPD, no Programa Fundamental, aprovado em Berlim (1989), reconhecendo a crise do modelo industrialista e do optimismo que o acompanhava, o papel da mulher na sociedade e na política, o equilíbrio ecológico, a revalorização social da cultura política. O Labour fez também – após a tentativa fracassada de Hugh Gaitskell, nos anos ’50, inspirada no livro de Tony Crosland, “The future of socialism”, de 1956 (“wealth redistributionnot the end of capitalism, was the goal(2) – uma profunda redefinição da sua identidade, com o New Labour, saindo finalmente do espartilho sindical e da referência nuclear à classe operária, a “classe gardée”. Estes partidos acompanharam o andar dos tempos. E chegaram ao poder na sequência destas mudanças (1966-1969, no primeiro caso, com Willy Brandt, Vice-Chanceler e Chanceler, e 1997, com Tony Blair, no segundo caso). Hoje estamos de novo perante uma mudança de paradigma. Tento, por isso, fazer uma primeira aproximação à mudança, começando por formular 13 Teses.

TREZE TESES

PRIMEIRA TESE. As formações políticas clássicas de inspiração socialista ou social-democrata, governadas segundo a lógica funcional das grandes organizações, disseminadas territorialmente e com um vasto corpo orgânico, com precisa referência de classe (a “classe gardée”), ideologicamente muito intensas, modeladas ainda, e no essencial, segundo a lógica do industrialismo e das relações sociais daí resultantes (as velhas relações de produção), ancoradas na exclusividade do “sentimento de pertença” como matriz da decisão político-eleitoral,  entraram em crise perante os desafios da sociedade pós-industrial, pós-moderna, da informação e da comunicação e, agora, da sociedade digital e em rede, ancorada na globalização.

SEGUNDA TESE. A assunção (ainda que implícita) de uma filosofia de inspiração dominantemente comunitária ou neocomunitária (seja de classe ou de grupo) como eixo fundamental da narrativa política da esquerda moderada, contraposta à inspiração liberal, fundada na centralidade do indivíduo singular, deixou de fazer sentido. Aquela assunção – independentemente da sua matriz pré-moderna – sempre foi indutora de desresponsabilização individual do cidadão, que via sempre o seu insucesso como resultado de vícios do sistema (social), afastando-se das próprias responsabilidades. É inspiradora, a este respeito, a afirmação de John Kennedy: não perguntes o que é que o teu País pode fazer por ti, mas o que é que tu podes fazer pelo teu País. Se confinada e assumida sectorialmente, a ideia de comunidade é certamente importante, mas não pode dominar e determinar o novo paradigma. Porque no centro do paradigma está um indivíduo singular complexo que se assume, ao mesmo tempo, como cidadão, produtor e  consumidor, inscrevendo-se em múltiplas e diferenciadas pertenças ou relações, mutáveis no tempo e no breve prazo. A mobilidade e a flexibilidade são variáveis fundamentais do sistema. Também no centro do sistema representativo e da democracia está o indivíduo singular (um homem, um voto), não as comunidades, as classes ou os grupos sociais. O sistema foi concebido para ele e não para as comunidades e por isso foi sempre combatido pelas visões comunitaristas da sociedade. Ou seja, o indivíduo singular sempre foi o referente originário do sistema representativo, apesar de nas suas concretas expressões históricas ter sido substituído por organizações que intermediaram o exercício da sua própria soberania política. O que historicamente se compreende devido à generalizada iliteracia política do cidadão comum. Mas esta, agora, renovada ênfase no indivíduo singular faz subir à cena a questão da relação entre ética da convicção e ética da responsabilidade, sendo certo também que aquela foi sempre a ética dominante à esquerda, pela importância que nela sempre teve a frente ideológica e o sentimento de pertença a comunidades orgânicas. Ora a reposição do indivíduo singular no centro do sistema leva-nos à necessidade de balancear vários princípios. Em primeiro lugar, a relação entre direitos, liberdades e garantias (perante o Estado/Comunidade) e deveres e responsabilidades (do indivíduo singular), o reequilíbrio entre estes princípios, com a revalorização das ideias de dever e de responsabilidade, antes subalternas. Em segundo lugar, o recentramento da questão da ética pública: colocá-la mais na esfera da ética da responsabilidade do que na da ética da convicção de modo a melhor garantir a prevalência do interesse geral sobre o interesse de parte. O que se compreende, já que a ética pública está mais ancorada nos grandes princípios que enquadram a democracia e o Estado de Direito – as Cartas de Direitos Fundamentais: Declaração dos Direitos do Homem e do Cidadão (1789), Declaração Universal dos Direitos do Homem (1948), Carta dos Direitos Fundamentais da União Europeia (2000-2009) – do que na esfera das ideologias. Está ancorada naquilo que, com Habermas, poderíamos designar por “patriotismo constitucional” (Verfassungspatriotismus), reconhecimento e adesão voluntária aos princípios estruturantes de uma constituição democrática. E é aqui que ganha, à esquerda, uma nova centralidade a ética da responsabilidade, antes de algum modo subalternizada. Um novo equilíbrio, portanto. Ou seja, a ética da convicção, ao elevar-se ao patamar da responsabilidade político-institucional (parlamentar ou governativa, por exemplo), deverá ser sempre balanceada e temperada com as exigências da ética da responsabilidade. Esta diferença poderá encontrar-se, por exemplo, na relação entre um programa de partido, um programa eleitoral e um programa de governo.

TERCEIRA TESE. O sistema representativo clássico está hoje sujeito a exigências que já não cabem no interior da sua clássica estrutura formal. Não é por acaso que muitos falam de democracia pós-representativa (Alain Minc)pós-eleitoral (Pierre Rosanvallon), deliberativa (Habermas), participativa ou mesmo de democracia digital. Se antes isto poderia significar apenas fecunda imaginação teórica, hoje já representa um processo real. Vejamos, por exemplo, a tese de Rosanvallon (em “Le Monde”, 8/10.05.09). O que ele nos diz é que temos de fazer três operações no interior do universo democrático: a) «inventar formas não eleitorais de representação» (palavras suas); b) assumir a democracia como uma «forma de sociedade», ou seja, como algo mais do que um simples regime político; c) relançar a cidadania para além da sua mera expressão eleitoral.

Portanto, formas não eleitorais de representação, democracia como forma metapolítica de sociedade e cidadania pós-eleitoral (que não se reduza, portanto, a mera função do sistema político para fins eleitorais).

Trata-se de uma tentativa de captar o que já flui no interior dos sistemas democráticos e que já não cabe no interior dos seus módulos formais. Ou seja, a sociedade moderna já encontrou canais e formas de expressão política que trasbordam as margens do clássico sistema representativo, agindo, depois, sobre ele, com uma tal «pressão ambiental» que tem vindo a gerar aquilo que eu designo como «discrasia da representação». Emerge, assim, a chamada política deliberativa como resposta a esta crise.

Por várias razões:

(1) A política democrática, no plano da legitimidade do poder, deslocou o seu centro geométrico das estruturas representativas formais não só para o espaço partidário, mas também para o espaço público mediatizado, ou seja, para um não-lugar (o voto serve sobretudo para designar representantes, subalternizada que está a função de legitimação para o mandato), ou seja, numa primeira fase, a política conhece um processo de mediação, quer através dos partidos quer através dos media, e, depois, numa segunda fase, um progressivo processo de desintermediação, devido à expansão da comunicação e da informação e, sobretudo, à emergência da rede. A legitimidade continua, de facto, a ser formalmente de mandato, mas passa a ser politicamente flutuante, não se confundindo, todavia, com a chamada legitimidade de exercício, conceito mais ambíguo e menos denotativo, uma vez que a legitimidade não está centrada no exercício, mas no reconhecimento desse exercício, que, esse, sim, é flutuante;

(2) este deslocamento ocorreu em perfeita sintonia discursiva com o poder mediático, configurando o seu sistema operativo à medida das exigências deste, sem cuidar de preservar a sua autonomia e abrindo, pelo contrário, espaço ao protagonismo e a um desmesurado poder funcional dos media sobre o coração do sistema político e institucional, convertendo-os, afinal, na outra face da mesma moeda, o poder;

(3) deste modo, permitiu que a soberania do cidadão fosse confiscada ou capturada por instâncias de intermediação diferenciadas e autopoiéticas, resultando daqui uma evidente “discrasia da representação” política e uma subalternização da própria cidadania;

(4) portanto, duplo desvio da soberania individual, na fase da chamada democracia do público: para os partidos (por exemplo, no plano da propositura de candidatos e listas); e para os media, no plano da representação do real, a que, no plano político, correspondeu uma captura do discurso, da atenção social e do processo de agendamento por parte do establishment mediático.

(5) Ora, só se pode compreender a ideia de relançamento da cidadania se ela representar, em primeiro lugar, uma reapropriação, pelo cidadão, da soberania confiscada ou capturada quer pelos directórios partidários (partidocracia) quer pelos directórios mediáticos (mediacracia), para não falar dos directórios judiciais, em crescente e perigoso protagonismo político (no mais benigno dos casos, o protagonismo do Tribunal Constitucional, estranhamente promovido pelos próprios partidos políticos); e, em segundo lugar, e por consequência, uma reposição do valor de uso do voto, designadamente através de um reforço da «cidadania activa» a montante e a jusante dos processos eleitorais. Porque se alguma vantagem houve na deslocação do centro da deliberação política para esse não-lugar que, numa primeira fase, acabou por se confundir com o establishment mediático, verdadeiro guardião do espaço público (ou gatekeeper), ela exprime-se agora, com a sociedade digital e em rede, através da emergência do cidadão individual como agente político directo (prosumer), capaz de se auto-organizar e se automobilizar politicamente (com uma lógica diferente das organizações políticas tradicionais) e com capacidade efectiva de influenciar a “agenda pública”, tantos são os canais disponíveis de acesso a esse novo e gigantesco não-lugar, o espaço público deliberativo digital.

(6) Não é por acaso que, como veremos, os novos movimentos (SyrisaM5SPodemosCiudadanos, etc., etc.) falam, todos, de devolução do poder ou da soberania à cidadania. E que Castells, a propósito da Rede, fala, sim, num ensaio de 2012, ” A política em atraso na era da Internet”, do (re)nascimento da “democracia de cidadãos”, sucedânea da “democracia do público” e da “democracia de partidos”.

(7) Aqui, sim, teríamos uma democracia deliberativa, praticável a partir desse não-lugar que é a Rede, no seu sentido mais amplo e não meramente instrumental (“no sense of place” – fórmula que já Joshua Meyrowitz usava para designar a televisão), centrada num cidadão não dependente nem dos «gatekeepers» mediáticos nem dos comunitarismos militantes e resistente ao exclusivismo e ao fechamento dos directórios partidários. A verdade é que nunca como hoje os cidadãos tiveram tantos meios de livre acesso ao espaço público, enquanto prosumers, produtores e consumidores de política e de comunicação, embora reconheça que também nunca como hoje os poderes fortes organizados tiveram tanto poder simbólico, tantos meios para agir instrumentalmente sobre as consciências, colonizando-as (3)É aqui que reside a viragem e os socialistas e sociais-democratas devem assumi-la com a radicalidade que se espera de quem deve olhar mais para o futuro do que para o passado. 

QUARTA TESE. Deixou, pois, de ter sentido que a política continue a olhar para a esfera da comunicação numa lógica puramente instrumental e de spin doctoring, olhando para os media (e agora para a rede) como meros veículos de informação, comunicação, propaganda ou marketing. Não só porque estes se tornaram protagonistas políticos e poderosos agentes económicos portadores de concretos interesses (não respeitando os códigos éticos, aceites e/ou elaborados por eles próprios), mas também porque estão em sérias dificuldades perante a ruptura do próprio modelo de exercício do poder comunicacional. Mais do que meios de comunicação ou um espaço mediático, o que hoje temos é um gigantesco espaço público intermédio com dimensão ontológica para onde tudo tende a migrar: a Rede. Ou seja: a sociedade de massas deu lugar à sociedade digital e em rede. E, portanto, a mass communication deu lugar à mass-self communication (Castells), à comunicação individual de massas, onde o indivíduo singular ou, se quiserem, o cidadão, tem condições para um protagonismo como nunca teve. E aqui está a razão por que devemos transitar da lógica comunitária e da lógica de massas para a lógica da “mass-self communication”, onde a centralidade do indivíduo singular é evidente (4).

QUINTA TESE. Nesta nova fase evolutiva dos sistemas sociais e da democracia, ganha novo significado e enquadramento a questão da hegemonia, que tem andado tão arredada do debate político e dos horizontes do establishment partidário, preocupado exclusivamente pelo pragmatismo do curto prazo. E, todavia, esta questão é central num mundo cada vez mais simulacral, fragmentário, imprevisível e rápido. Só que esta questão não deve agora ressuscitar a fórmula ideológica de matriz comunitária, devendo, isso sim, repor-se no sentido da reconstrução de uma mundividência estruturada analiticamente, de uma cartografia cognitiva e ético-política virada para o indivíduo singular e para os direitos e as responsabilidades. Eu diria, pois, uma mundividência ético-política que exprima claramente a orientação ideal do socialismo democrático ou da social-democracia e na qual a maioria se possa rever. Não se trata, pois, de narrativas ideológicas, mas de cartografias cognitivas (Fredric Jameson) que ajudem o cidadão a orientar-se analítica e criticamente na sociedade, certamente com bússolas valorativas, mas também com instrumentos cognitivos e analíticos de largo espectro cultural e civilizacional. Lembro a bela proposta de Friedrich Schiller, nas “Cartas sobre a Educação Estética do Homem” (5), de um Estado Estético que centrasse na estética a base da sociabilidade, da cidadania e da formação humana. A nova hegemonia exprimiria, portanto, um iluminismo renovado voltado para o crescimento cultural da cidadania e para uma visão pro-activa do saber. E, de certo modo, retomaria a velha ideia desse brilhante marxista italiano, um dos pais do chamado marxismo ocidental, chamado Antonio Gramsci.

SEXTA TESE. As próprias ideias de intermediação política e de intermediação comunicacional, com delegação de soberania nas grandes organizações políticas e comunicacionais por parte da cidadania, estão em crise devido à emergência deste indivíduo singular como novo protagonista e centro complexo de informação, de partilha, de decisão e de intervenção, para onde convergem múltiplas e diferenciadas pertenças: “prosumer”. O processo de desintermediação da política e da comunicação é progressivo e tenderá a consolidar-se cada vez mais quer como afirmação do indivíduo singular quer como transformação qualitativa das relações entre as organizações (designadamente partidos e media) e a cidadania, com superação progressiva do “gatekeeping” comunicacional e político. 

SÉTIMA TESE. Mas, a par da emergência de um novo tipo de cidadania e do protagonismo do indivíduo singular, algo de novo também está a surgir nas relações entre política e economia. Hoje, como afirma Wolfgang Streeck, em Gekaufte Zeit (6), já nos encontramos perante, não uma “constituency”, uma única fonte remota de soberania, mas perante duas: a dos cidadãos e a dos credores. Ou seja, a política já não se pode limitar a agir com os olhos postos na nova cidadania, mas também deve ter em consideração os grandes credores que financiam a dívida pública. E isso, digo-o desde já, deveria levar os decisores políticos a promover uma efectiva viragem no financiamento da dívida. Ou seja, a desenvolver uma política activa para a poupança, através dos instrumentos reguladores de que o Estado dispõe (por exemplo, em Portugal, através da Agência de Gestão da Tesouraria e do Crédito Público – IGCP-E.E.E. ou da Caixa Geral de Depósitos), deixando a política de juros de estar irremediavelmente capturada pela banca privada. Se tem de haver credores, e agora com o estatuto de nova “constituency”, então que eles se identifiquem cada vez mais com a cidadania. Ou seja, a nova cidadania não só se deve exprimir no plano comunicacional e político, mas também no plano financeiro, em particular das finanças públicas. O que está em linha com a nova visão que estou a tentar delinear. Deste modo, relativizar-se-ia também o poder das oligopólicas agências de rating (da Fitch, da Standard&Poors e da Moody’s) na medida em que se subalternizaria o poder dos credores internacionais ao devolver integralmente à cidadania a fonte da soberania e da legitimidade. Ora aqui está, no meu entendimento, uma boa linha de demarcação relativamente às forças neoliberais e conservadoras ou neoconservadoras. O Estado como regulador financeiro e promotor activo de independência financeira relativamente aos mercados internacionais de capitais, no que diz respeito à dívida pública. De resto, isto já foi praticado há bem pouco tempo e com bons resultados. E verifica-se também nos países que têm a dívida pública ancorada essencialmente nos recursos financeiros internos do país.

OITAVA TESE. Esta situação tem directas implicações na autonomia do Estado e na forma como age em matéria social. Chegou, pois, o momento de deixar de assumir a ideia de “modelo social europeu” como dogma e de repensar o Estado social desde a raiz, mantendo firme, claro, a ideia de justiça social ou distributiva, ou seja, a ideia de que uma sociedade é melhor se garantir aqueles bens públicos essenciais que geram uma melhor cidadania em todas as suas dimensões. Não se trata, obviamente, de caridade, mas sim de maior eficácia, de maior qualidade de vida, de progresso individual e de avanço global da sociedade que, depois, se exprimem numa cidadania mais robusta, mais culta, mais preparada e capaz de promover crescimento e desenvolvimento.  Neste sentido, a diferença relativamente à justiça comutativa dos liberais é muito clara. O mercado, funcionando numa lógica de curto prazo, nunca estará em condições de garantir todos os bens públicos essenciais, os bens transgeracionais, como os ambientais, por exemplo. O desmantelamento da esfera pública e a mercantilização integral de todos os bens públicos ou sociais continua a não ser uma boa solução porque reduz as bases do crescimento social. Mas, por isso mesmo, chegou o momento de repensar radicalmente a filosofia que inspira o Estado social, ou seja, de o referir a cidadãos que já se encontram em condições de tutelar responsavelmente o seu próprio futuro, sem necessidade de confiar integralmente a sua tutela a uma burocracia que, depois, nem sequer é capaz de garantir o contrato social que subjaz à transferência dos recursos individuais para o Estado. Por exemplo, para fins de reforma (a famosa, recorrente e eterna questão da sustentabilidade financeira da Segurança Social) (7).

NONA TESE. Se é verdade que, por um lado, o financiamento da dívida pública através dos mercados financeiros internacionais provocou um reajustamento nos centros nucleares de decisão, fazendo entrar directamente novos protagonistas políticos exógenos à cidadania, também é verdade que, por outro, muitas esferas de soberania foram também deslocadas para o espaço político da União, com directas consequências sobre a liberdade de acção dos governos nacionais. É, de resto, por isso que, em atmosfera de crise, muitos já propõem o regresso ao velho Estado-Nação e à moeda nacional (como Streeck, por exemplo) e que outros, pelo contrário (como Habermas), propõem o reforço institucional da União e a assunção de políticas comunitárias em matérias que têm estado arredadas desta esfera. Neste aspecto, aos socialistas não é muito difícil marcarem o seu próprio terreno. A luta de Altiero Spinelli, um dos homens do Manifesto de Ventotene, sempre foi muito inspiradora. E não faria mal retomar a sua luta contra o predomínio das diplomacias nacionais na definição das políticas europeias e a favor da constitucionalização da União e da construção de uma democracia e de uma cidadania verdadeiramente supranacionais. Esta orientação, se for perseguida com tenacidade, permitirá resolver o problema da convergência comunitária em matérias tão importantes como a fiscal e a da segurança e defesa, por exemplo.

DÉCIMA TESE. A política mundial sofreu uma profunda mudança com o fim do bipolarismo estratégico, político, económico e ideológico. Estamos agora perante um multilateralismo algo caótico, sem âncoras sólidas capazes de garantir paz e desenvolvimento. Começamos, assim, a assistir ao protagonismo, designadamente financeiro, de novas potências emergentes (China, Índia, Brasil, por exemplo), mantendo-se como âncora sólida os Estados Unidos, mas também a Rússia de Putin, com um significativo protagonismo internacional e com uma grande zona cinzenta de influência. Neste intervalo, e na ausência de uma clara delimitação de zonas de influência que possam ser “tuteladas” e negociadas diplomaticamente pelos agentes poderosos da cena internacional, detonam conflitos regionais e ameaças globais que alastram como mancha de óleo. A China há muito que compreendeu que as finanças são o mais sofisticado e importante instrumento geopolítico (ou as finanças como “a continuação da política por outros meios”). A tradição socialista é também aqui muito clara nas suas orientações, sobretudo na defesa da paz e no direito dos povos à autodeterminação e à liberdade, ideias que devem estar cada vez mais ancoradas numa ideia avançada de Europa, em construção, no sentido de um efectivo reforço político e institucional. A Europa como protagonista mundial poderá ser decisiva para reorganizar o espaço político internacional, ajudando a neutralizar ameaças regionais que em tempos de globalização se tornam verdadeiras ameaças globais. Ela poderá ser também, por um lado, um poderoso instrumento de resposta eficaz à globalização de processos e de eficaz tutela dos interesses dos próprios Estados nacionais e da cidadania europeia e, por outro, o garante de conquistas civilizacionais que só no espaço da União se puderam realizar, afirmar e consolidar.

DÉCIMA PRIMEIRA TESE. Entretanto, e como nunca aconteceu no passado, a globalização já não se esgota no accionamento dos meios de comunicação tradicionais (dos transportes terrestres, viaturas ou caminho de ferro aos barcos, aos aviões), mas insinua-se cada vez mais como globalização digital de processos e conteúdos, através da Rede. O que exige, a quem não tem medo do futuro, o reconhecimento de que a problemas globais só é possível responder com instrumentos e soluções globais, na óptica de um cosmopolitismo que sempre serviu de âncora ideal ao socialismo democrático e à social-democracia. Uma coisa é a lógica globalitária (por exemplo, dos mercados, dos fundos de pensões ou das famosas EPZ, Export Processing Zones) (8)outra é a lógica de um cosmopolitismo crítico e integrativo, inspirado no racionalismo iluminista, que sempre inspirou os socialistas. De resto, a União Europeia é filha dele.

DÉCIMA SEGUNDA TESE. O poder tradicional está a conhecer uma rápida mudança de paradigma: do poder organizacional, centrado na eficácia e na lógica das grandes organizações, ao poder diluído, ou seja, a reconquista pela cidadania, sobretudo através da Rede, da soberania confiscada. Os partidos não podem, por isso, continuar encerrados nos seus limitados mecanismos internos de selecção da classe dirigente nem podem continuar a ver o mundo como uma projecção auto-referencial, com o permanente risco de uma progressiva perda de poder para movimentos políticos de mobilidade variável capazes de a cada momento interceptar os fluxos eleitorais com os novos meios de auto-organização e de automobilização, TICs e redes sociais. Movimentos que, de resto, podem ser facilmente colonizados, logo a partir da própria Rede. A introdução de primárias abertas para os reais centros de poder (concelhias, distritais, Secretário-Geral, no caso do PS, por exemplo), os que fornecem os dirigentes políticos máximos do Estado, não sendo milagrosa, pode constituir um primeiro momento muito importante no processo de metabolização da nova natureza do poder centrada nos prosumers. A cidadania, sendo chamada a cooperar na selecção dos dirigentes partidários e nos candidatos a funções de Estado, poderá contribuir decisivamente para injectar sangue novo em organismos que se estão a tornar cada vez mais endogâmicos, auto-referenciais e socialmente anémicos.

DÉCIMA TERCEIRA TESE. Bem sabemos que só os ricos se podem permitir um Estado pobre, como se dizia no Grundsatzprogramm do SPD, aprovado em Berlim, em 1989. Mas não há dúvida de que não é possível continuar a atirar o emprego para cima do Estado, financiado por todos nós e alocando os recursos financeiros a uma gigantesca organização de serviços que tende a reproduzir-se por inércia. E também aqui os socialistas devem dar o exemplo com coragem. Com efeito, não é muito difícil compreender que a crise da esquerda tem muito a ver com a crise do Estado, por excesso de identificação daquela com este. Sem deixar de ter na devida consideração esta ideia do programa do SPD e de recusar a ideia de Estado mínimo, está a tornar-se cada vez mais necessário desancorar a ideia de esquerda da ideia de Estado, tal como tem vindo a ser assumida. Por um lado, repondo a centralidade no indivíduo singular e, por outro, reconhecendo que, sendo os problemas cada vez mais globais, por isso, as soluções deverão ser cada vez mais supranacionais. O cosmopolitismo de que a esquerda do futuro se deve reivindicar encontra precisamente nesse indivíduo singular complexo, que bem pode ser o novo prosumer, o seu referente ideal. De resto, a própria ideia de Estado representativo é o contraponto da ideia de indivíduo e não da ideia de comunidade. Trata-se, agora, simplesmente, de repor a relação de uma forma mais directa e interactiva, reequacionando o papel das instâncias de intermediação (por exemplo, partidos e meios de comunicação), a caminho de uma progressiva desintermediação e do estabelecimento de relações mais abertas e flexíveis entre a lógica organizacional e a cidadania. Mas trata-se também de incorporar a variável supranacional no processo de decisão relativo aos grandes dossiers, em particular a variável UE, em que nos integramos e que nos conforta com consistentes fundos estruturais.

UM NOVO PARADIGMA EM 14 PONTOS

As tentativas de aggiornamento do socialismo democrático aconteceram em 1956, com o Labour, em 1959, e em Bad Godesberg, com o SPD, que se libertou definitivamente da chancela marxista (ética cristã, humanismo e filosofia clássica alemã passaram a ser os seus novos pilares ideais), assumindo-se como partido do povo (não de classe); mais tarde, em 1984, em Essen, inicia um novo processo de reconfiguração da sua identidade relativamente ao optimismo industrialista e à recusa da tradição marxista, que iria desembocar no Congresso de Berlim, em 1989. Também na Inglaterra, ao mesmo tempo (1985), acontecia um novo e complexo processo de redefinição da identidade política e ideal do Labour, de Neil Kinnock a John Smith, a Tony Blair (entre 1985 e 1997), procurando responder às novas exigências dos “catch all parties” (partidos sem “classe gardée”, profissionalizados, interclassistas, de baixa tensão ideológica) que começavam a dominar a cena, reconfigurando o partido à medida da nova democracia do público. Ou seja, verificou-se uma espécie de “laicização” integral da narrativa política do Labour. Acabaram com a marxista Cláusula 4 e com o enorme poder dos sindicatos, universalizando o voto individual (acabando, na era de John Smith, com o voto colectivo dos sindicatos), passaram a olhar para a cidadania como a base de uma stakeholder society, onde cada cidadão era considerado como um acionista ou co-interessado, titular de interesses e de direitos, de dividendos sociais (“strategic goods as education, jobs, income and wealth” – Stuart White), mas também de deveres e responsabilidades sociais. E esta, apesar de pouco apreciada em certos sectores da social-democracia (incluída a portuguesa), foi uma revolução na óptica de uma esquerda que sempre proclamou o primado dos direitos, liberdades e garantias, deixando na penumbra a ideia de dever e de responsabilidade individual. “No rights without responsabilities!”, viria a dizer, quase gritar, Anthony Giddens.

A viragem do Labour, que ficaria conhecida como “Terceira Via”, levaria Blair ao Poder por muito tempo, sendo certo que a sua queda foi devida mais à aliança com os Estados Unidos – no caso Iraque – do que à política interna.

Refiro o caso do New Labour apenas para sublinhar que, em certos momentos, mais do que afunilar a política em cardápios financeiros, económicos e fiscais como programas de governo, certamente importantíssimos, é necessário também interpretar os tempos, dando-lhes respostas ético-políticas, culturais e civilizacionais. Blair centrou-se na identidade do Partido e nas exigências de comunicação com os ingleses. Hoje, está a tornar-se cada vez mais necessário prosseguir na busca de novas âncoras que enrobusteçam socialmente a identidade ético-política dos socialistas e sociais-democratas.

Já formulei os principais pontos de ruptura com que nos confrontamos hoje. E é claro que o modelo do New Labour (ou o Neue Mitte, de Schroeder) está, também ele, em parte, ultrapassado, porque a mudança já é mais profunda. Traduzi-la-ia, pois, em catorze pontos, para glosar a famosa agenda de Wilson:

(1) afirmação plena do indivíduo/cidadão/eleitor/consumidor/prosumer como centro complexo de pertenças, de relações e de convergência de uma lógica pós-organizacional, pós-ideológica, pós-representativa, mas também pós-comunitária, que não anula, mas traduz, reconverte e projecta, para uma nova dialéctica, todavia, as formas organizacionais, ideológicas, representativas e comunitárias;

(2) relativização do poder das grandes organizações, na política e na comunicação, mas também na economia, onde se verifica uma persistência crítica de desigualdade estrutural entre o poder da grande empresa – muitas vezes a funcionar em registo de monopólio, de oligopólio ou de cartel  – e os consumidores singulares, o que representa um grave handicap para a cidadania (veja-se a barreira intransponível dos Call Centers das grandes empresas, por exemplo, no sector das telecomunicações, quando um problema mais difícil se põe ao consumidor);

(3) mobilidade e rapidez crescente na gestão dos processos políticos, comunicacionais, financeiros e económicos;

(4) acesso generalizado a plataformas de informação e comunicação móveis altamente sofisticadas e possuidoras de um fortíssimo potencial de estruturação/desestruturação das relações sociais e humanas, em todas as suas dimensões;

(5) quebra drástica no valor tendencial da intermediação política e comunicacional, ou seja, da representação convencional, com a consequente e progressiva desintermediação de processos;

(6) mutação profunda no próprio conceito de poder, com a emergência do poder diluído;

(7) centralidade da ética da responsabilidade na definição da ética pública, com remissão da ética da convicção para a esfera privada da sociedade civil, lugar onde se constrói a hegemonia ético-política e cultural;

(8)  nova hegemonia centrada numa visão ético-política do mundo estruturada a partir de um cosmopolitismo crítico que funcione como sólida cartografia cognitiva e ético-política para o cidadão;

(9) reequilíbrio da relação entre direitos, liberdades e garantias e deveres e responsabilidades“no rights without responsabilities” (A. Giddens);

(10) reequilíbrio entre liberdade e igualdade que assente numa revalorização do indivíduo singular e na sua relação com os princípios acima referidos: nem igualitarismo nem darwinismo social;

(11) promoção das ideias de democracia e de cidadania supranacionais, articuladas com uma visão cosmopolítica e crítica do mundo;

(12) uma nova relação entre cultura e civilização, fazendo da cultura a âncora da civilização e colocando na estratégia política de promoção do progresso civilizacional a centralidade do indivíduo singular como sujeito complexo, informado e culto capaz de intervir criticamente como decisor nas causas de dimensão pública; esta relação está a tornar-se cada vez mais necessária visto o crescimento exponencial das TICs e das redes sociais com fortíssima capacidade invasiva sobre a vida quotidiana e as relações sociais, do plano público ao próprio plano privado e da intimidade; as novas plataformas digitais disponíveis, por exemplo, o Meetup (que esteve na origem do Movimento5Stelle) ou o MoveOn.Org (que contribuiu para a vitória de Obama e para o sucesso de Bernie Sanders), são bem indicativas deste poder emergente que tem o seu centro mobilizador no cidadão (9).

(13) esta conexão pode limitar com eficácia os efeitos disruptivos de meras políticas aleatórias e fracturantes de causas civilizacionais como marcas definidoras de uma identidade política, sem cartografia cognitiva e ideal e subsidiárias do “politicamente correcto”;

(14) o progresso civilizacional não poderá, portanto, prescindir da centralidade dada à cultura e ao saber, no momento em que a ciência e a tecnologia já são as forças produtivas dominantes e fundamentais e em que a generalidade dos cidadãos já está dotada de ágeis instrumentos (as TICs) de participação e de acesso à esfera pública deliberativa.

UMA NOVA ESFERA PÚBLICA DELIBERATIVA

Papel decisivo nestas profundas transformações está a ser desempenhado pela Rede, principal responsável pela mudança de paradigma. Deixou de ser possível continuar a pensar exclusivamente em termos de (a) legitimidade de mandato, ou seja, de estabilidade temporal da legitimidade da representação política; (b) comunicação instrumental (spinning e derivados); e (c) estruturação orgânica da política. Acresce que a evolução da globalização, em grande parte também devida à Rede, sobretudo a globalização de processos, veio introduzir, como já referi, novas “constituencies”, a juntar à da cidadania nacional, ou seja, a dos credores e a da União (no caso da Europa). Trata-se, então, não só de uma “cidadania” politicamente mais alargada, mas também de outros fundamentos constituintes e legitimadores do poder. Acresce que a reserva de decisão de outrora foi também superada por novas exigências de cidadania, ou seja, a decisão política e institucional já não pode, em caso algum, prescindir de integrar, como variável informal e formal, no processo decisional e institucional, uma nova esfera pública deliberativa sob pena de ver recorrentemente deslegitimadas as próprias decisões institucionais e, consequentemente, o próprio poder. Trata-se de uma política deliberativa a crescer cada vez mais no espaço reticular, mas também nos media convencionais, embora sob formas diferentes. Esta política deliberativa deverá conduzir à integração política e até formal (consultas públicas obrigatórias nos grandes dossiers) da instância deliberativa no processo decisional (10).

Estas profundas mudanças ou são metabolizadas pelas formações políticas tradicionais, designadamente em termos de: (a) selecção das estruturas dirigentes, através da incorporação da cidadania no processo; (b) qualidade das propostas políticas e do seu próprio processo de construção; e  (c) reconhecimento dos factores globais que já integram o exercício do poder, sobretudo na sua dimensão deliberativa – ou, então, estão condenadas a ser substituídas rapidamente por outras formações políticas mais em sintonia com os tempos, as  novas exigências e os novos desafios. Já não basta a cosmética ou o spin doctoring. Estes eram amigos das velhas organizações. A experiência italiana dos Clubes Forza Italia (levada a cabo por Berlusconi) deveria, para este efeito, ser repensada à esquerda e em termos de funcionamento da Rede e em rede. Estes Clubes (chegaram a ser 15.000) eram organizações autónomas da sociedade civil ligadas ao Forza Italia por protocolos e dinamizavam territorialmente as relações interpessoais, na lógica do “Two step flow of communication”, de Lazarsfeld e Katz. Organizações deste tipo poderiam dar voz ao “poder diluído”, polarizando e organizando o consenso, ser mobilizadoras nas primárias abertas, motores eficazes de uma política deliberativa e decisivas nas eleições. A fórmula usada pelo MoVimento5Stelle, os famosos MeetUp, “grupos locais do movimento ligados entre si por uma específica plataforma online” (11), é também interessante para reflectir sobre a forma de organizar e dar expressão ao poder diluído. Como é interessante reflectir aprofundadamente sobre a intervenção do MoveOn.Org na política e na frente temática americana, vista a sua gigantesca dimensão e os resultados que conseguiu determinar na política americana, na eleição de Barack Obama e no sucesso da candidatura de Bernie Sanders.  Mas, para isso, os partidos deverão “reformatar-se” à medida de um novo conceito de poder e de acção política, reconhecendo e respondendo aos novos fluxos políticos e comunicacionais que já correm com força no novo espaço público deliberativo. Se não o fizerem, corre-se o risco de ver emergir novas formas de domínio não democrático da sociedade, como parece, de algum modo, já se estar a anunciar na Europa.

O PANORAMA EUROPEU 

Fruto destas mudanças, está já a acontecer uma evidente crise das formações tradicionais que têm mostrado dificuldade em polarizar as expectativas dos cidadãos. Apesar do massacre da classe média, promovido pelo anterior governo de centro-direita, o PS revelou graves dificuldades em mobilizar os cidadãos, reduzindo a abstenção e evitando a dispersão de votos por partidos inúteis para soluções governativas. Os resultados eleitorais do PS nas eleições de 2015 foram muito fracos, não conseguindo obter uma maioria relativa no confronto com a Coligação PaF e nem sequer em relação ao PSD. Comparando com 2009, e ao fim de 4 anos no governo, o PS tinha obtido, nas Europeias de 2014, e depois dos sacrifícios que foram impostos aos portugueses a partir de 2011, somente mais 86.340 votos. Este problema persistiu, como se viu nos resultados eleitorais de 2015. Não se trata de uma questão conjuntural. Trata-se de uma crise sistémica que gera fugas para a abstenção ou para periferias políticas radicais. O caso francês é exemplar. A Frente Nacional ganhou a primeira volta das regionais de 2015. O PSF viu-se remetido para a terceira posição, na segunda volta, com menos 19 mandatos do que a Frente Nacional.  Depois veio o furacão Macron, que haveria de liquidar o PSF, conquistando, num só ano (2016-2017), a Presidência da República e a maioria na Assembleia Nacional, governando hoje a França. O Labour fracassou e a solução que, em seguida, se deu em termos de programa e de liderança (Jeremy Corbyn) se revelou uma radicalização da base activa de apoio do partido não augura, todavia, nada de bom, pela filosofia radical e algo passadiça que inspira a liderança. A posição ambígua de Corbyn no processo do Brexit diz tudo sobre a visão política da actual liderança do Labour. Em Itália, Beppe Grillo e o seu partido digital (12) nas recentes eleições de Março acabariam por remeter drasticamente o Partido Democrático para o segundo lugar, à distância de 14 pontos percentuais (32% contra 18%),  superando o que já iam revelando as sondagens que eram regularmente feitas e publicadas: em média, podemos falar em cerca de 33% do PD contra 26% do M5S, em Fevereiro de 2016; em Março, em 6 sondagens, em cerca de 33% contra 25%; e, em Outubro de 2016, em cerca de 31% contra 28%, sendo certo que, em 2016, o M5S conquistou os Municípios de Roma e de Turim. Com efeito, o M5S já governa Itália, em coligação com a extrema-direita de Matteo Salvini, a LEGA, que obteve pouco mais de 17% nas eleições de 2018 (13). Na Alemanha, a CDU/CSU voltou a governar com uma Grande Coligação com um SPD de novo perdedor, com Martin Schultz a abandonar a liderança e a extrema direita a subir fortemente nas últimas eleições de 2017. A CDU/CSU mantém-se solidamente na liderança, apesar de uma forte quebra eleitoral, descendo para os 33%, com um SPD persistentemente subalterno, agora com 20,5% e incapaz de interceptar os votos dos liberais (FDP, com 10,8%), do Linke (com 9,2%) e dos Gruenen (com 8,9%) e com  a extrema direira (AfD) a subir cerca de 8 pontos, para os 12,6%, e a entrar no Bundestag com um consistente grupo parlamentar. As sondagens já indiciavam estes movimentos eleitorais: a coligação CDU/CSU, em 5 sondagens (Agosto/Setembro) já caía, em média, dos 41,5% obtidos nas eleições federais de 2013 para 33%, não estando o SPD a captar este eleitorado, porque também ele caiu 3 pontos (para cerca de 22%), sendo os grandes beneficiários os Verdes (+3 pontos) e AfD (cerca de +8 pontos), tendo ficado em sondagens posteriores entre 13% e 16% do eleitorado. No total, os partidos que se movem no mesmo território político do SPD juntos obtiveram uma significativa percentagem de votos, totalizando cerca de 29%. Isto significa que o SPD não tem um discurso estruturado em condições de captar um eleitorado que se move politicamente em território afim, estando a faltar-lhe certamente uma revisão doutrinária em linha com a actuais tendências evolutivas da sociedade alemã, plasmando-a num novo Grundsatzprogramm. Na Grécia, os radicais tomaram conta da cena política e o PASOK ficou reduzido à insignificância, rondando os 6%. Em Espanha, nas eleições de Junho de 2016, vence o PP, com 33%. O território eleitoral do PSOE está a ser seriamente ameaçado por PODEMOS e por Ciudadanos-Partido de Ciudadaníaque obtiveram, respectivamente, 21,1% e 13,1%. Nestas eleições, o PSOE, perdendo, conseguiu ainda manter a segunda posição, com 22,7%, encontrando-se, com a demissão de Pedro Sánchez, entretanto reeleito, num complexo e difícil processo de reajustamento, visto o crescimento dos partidos PODEMOS e C’s, à esquerda e à direita. A chegada ao poder de Pedro Sánchez não tem grande significado porque ela não resultou da conquista de consensos, mas sim da queda de Mariano Rajoy, fruto de uma coligação negativa que se formou para o derrubar. O Syriza substituiu no poder as velhas organizações hegemónicas, em nome da reposição da dignidade ofendida dos gregos.

O PROGRAMA E A IDEOLOGIA DOS PARTIDOS DE NOVO TIPO

Em Itália, o M5S, de Beppe Grillo, contra a “Casta”, propõe a devolução do poder a uma cada cidadania digital, prenúncio de uma democracia de novo tipo, ainda algo incerta visto o actual projecto do governo para a sua implementação. Na verdade, a ideia de cidadania digital, em linha com a revolução digital e a emergência de um novo tipo de cidadão, o prosumer, parece não estar ainda muito bem definida pelo M5S, uma vez que está a promover uma solução que se limita a conceder meia hora diária gratuita de acesso à rede para todos os cidadãos. Uma estranha solução para uma ideia-base de natureza matricial. Em boa verdade, a questão do direito à cidadania digital, sendo séria, deve ser esclarecida, no sentido de saber se deverá ser considerada como bem público essencial a ser oferecido pelo Estado aos cidadãos, tal como os outros bens públicos, sendo certo que a resposta nos remeterá sempre para a dicotomia de fundo: justiça distributiva (sociais-democratas) versus justiça comutativa (liberais). A questão reside em saber se o acesso deve ser gratuito e ilimitado, naturalmente, em banda larga. Não parece ser simples, a resposta, mas na verdade é simples se olharmos para o assunto como olhamos para o direito às comunicações ou à água. Em Portugal o acesso à televisão generalista aparentemente não se paga, mas na verdade há uma taxa obrigatória para o audiovisual e há a contrapartida da publicidade em doses maciças. O telefone é pago por cada um em função do uso, a não ser que se use aplicações da rede que permitem o uso gratuito de comunicações telefónicas, mas sendo a rede paga. A água chega à casa de cada um, mas é paga. Dir-se-á que a saúde e a educação são gratuitas. Sim, mas não de forma individualizada uma vez que são fornecidas por instituições públicas: hospitais e escolas. Tudo indica, pois, que a cidadania digital implica que a todos os cidadãos em todo o território nacional deva ser garantido, tal como a água, o acesso, devendo o serviço estar disponível com boa cobertura em todo o território nacional, mas ficando o uso a cargo do cidadão. O M5S deu um passo em frente e está em estudo a concessão de meia hora diária de acesso gratuito a todos os cidadãos, mas não tem definida com clareza uma posição estruturada sobre a questão (14).

Também PODEMOS ou Ciudadanos propõem a devolução do poder confiscado à cidadania. Todos  os movimentos de novo tipo, ou de inspiração populista, se alimentam dos velhos partidos e da vasta e crescente orfandade política da cidadania. Quais são as palavras-chave do PODEMOS? “Casta” (a classe política); “maciça operação de saque” (ao erário público); “novo/velho” (a diferença entre o Podemos e a classe política); “venda de soberania e sequestro da democracia” (a velha política); “cidadãos ao poder” e recuperação da cidadania (objectivo estratégico); “regeneração” moral (da política); nem de esquerda nem de direita (mas centralidade); fim do empobrecimento (da austeridade). Nas eleições anteriores, tal como nestas, o PODEMOS foi claramente a terceira força política, muito próxima do PSOE. O Syriza obteve 36,34%, nas eleições de Janeiro de 2015, e 35,46%, nas de Setembro de 2015, enquanto o PASOK se mantinha numa posição verdadeiramente insignificante, com 6,28%, um pouco mais do que o anterior resultado, inferior a 5%.  Igual sorte coube ao social-democrata PvdA holandês, nas eleições de 2017, que sofreu uma forte queda, passando de 38 para 9 deputados, ao mesmo tempo que se registava uma significativa subida dos verdes. O panorama é, como se vê muito complexo.

 O PS

Em Portugal, depois do aviso dos independentes nas autárquicas, quer em 2013 quer em 2017, ainda não levado a sério pelos partidos, o PCP reforçou-se (nas sondagens e nas eleições legislativas, com 8,25%), o PS perdeu para a Coligação PaF, mas também para o próprio PSD, obtendo 32,31% contra os 36,86% da directa competidora. Alastraram as pequenas formações à esquerda do PS, subtraindo-lhe eleitorado e o Bloco de Esquerda aumentou substancialmente a sua votação, obtendo 10,19% e 19 deputados. O anúncio de que o PS estava a perder terreno via-se na generalidade das sondagens (por exemplo, já a 19.06.15 o Centro da Universidade Católica constatava que o PS já se encontrava atrás da coligação de direita). Todos sabemos o que viria a acontecer e eu próprio tive ocasião de reflectir sobre o processo em artigos publicados no meu Facebook (que podem ser consultados a qualquer momento, sendo o regime de privacidade adoptado “público”). António Costa partilhou o desafio que o PCP e o Bloco lhe fizeram e accionou uma viragem na geometria política portuguesa, formando um governo com apoio parlamentar maioritário e remetendo para a oposição a Coligação PaF, que viria a dissolver-se. Entretanto, em 2017, o PS registaria uma expressiva vitória nas eleições autárquicas (sobre estas eleições, veja-se as conclusões do número 17/2017 da Revista ResPublica, pp. 191-199).

Trata-se de um desafio complexo, difícil e delicado para o PS, mas também para os seus parceiros de maioria. Desafio que se tem revelado ganhador podendo chegar ao fim da legislatura, em 2019. Mas está em linha com a necessidade de proceder a uma profunda reflexão sobre a identidade do PS. Reflexão tanto mais necessária quanto maior for o risco de diluição desta mesma identidade nas enormes zonas de fronteira que partilha com as outras formações políticas. Em primeiro lugar, à direita, em matéria económica e financeira; depois, à esquerda, em matéria de Estado social; e, finalmente, em matéria de procedimentos políticos, de cidadania, de ética da convicção, de ética da responsabilidade e de ética pública. Ou seja, é cada vez mais necessário rever a velha matriz do PS para que não se verifique aquilo que nesta fase da vida política ameaça tornar-se um grande problema: uma deriva casuística ao sabor das oportunidades tácticas que garantam a estabilidade governativa.

É, pois, necessária uma visão estruturada do mundo em linha com os tempos complexos que vivemos e que possa servir de cartografia cognitiva a quantos se possam vir a inspirar politicamente no PS. E uma visão destas deve poder aspirar a ser hegemónica na sociedade, se for séria, justa, informada, bem estruturada e bem protagonizada. António Costa lançou o debate, provocando primárias abertas para candidatos a PM. O PS, graças à opção do então Secretário-Geral, António José Seguro, abriu-se à sociedade na escolha da liderança. Processo melhor do que as estranhas “primárias” que já tinham ocorrido nas autárquicas de 2013 e que, por isso, deveria ser alargado às principais lideranças (SG, Distritais e Concelhias). É caminho obrigatório. Mas parece que se continua a marcar passo, já que as primárias e outros processos de aperfeiçoamento da selecção da classe dirigente parece terem sido metidos na gaveta. Mais. Creio que chegou a hora promover um profundo aggiornamento. Porque não basta propor, como no recente passado, causas fracturantes para fazer do PS um partido em linha com os tempos. Ou um partido de esquerda. Como não basta abrir a alianças com a sua esquerda para resolver um problema que é de reconstrução da sua identidade política em linha com as profundas mutações que estão a acontecer nas sociedades contemporâneas. São questões como a do Estado Social, a da emergência do indivíduo como protagonista de segunda geração (“prosumer” político, através das TICs) e a das novas “constituencies” (a dos credores internacionais, por exemplo, referida por W. Streeck), que se somam à da velha cidadania, à da dívida pública por autofinanciamento, entre outras, que podem projectar o PS no caminho do futuro (veja-se a entrevista de Zygmunt Bauman em “L’Espresso”, de 18.02.16, pp. 72-75, esp. p. 75).

A formação de um governo com apoio parlamentar de toda a esquerda foi um passo em frente, porque rompeu com o garrote do chamado “arco da governação” e com o domínio incontestado do TINA (There Is No Alternative).  E a minha convicção é que este passo torna agora urgente e imprescindível proceder a esta redefinição rigorosa de identidade em todas as dimensões que tenho vindo a referir.

CONSIDERAÇÔES FINAIS

A mudança é estrutural. Os pilares financeiros ruem como castelos de papel: Grupo Espírito Santo, BPN, BPP, Banif. O sistema financeiro em geral está em dificuldades. E a CGD teve uma recapitalização de  vários milhares de milhões de euros. O poder judicial parece insinuar-se como poder invasivo, bigbrotherizando, com escutas e fugas, a sociedade: já todos ditamos para a acta quando falamos ao telefone. Nenhum líder político em pleno juízo fala hoje ao telefone com liberdade. O poder financeiro internacional e as agências de rating dominam as economias nacionais e as dívidas públicas. No centro do processo está o famoso e omnipresente Goldman Sachs, agora reforçado com presença significativa no governo americano de Donald Trump. O poder mediático continua forte e intenso. Avançamos para uma problemática sociedade transparente, na imagem e no som. As diferenças civilizacionais convertem-se em choque. A política está capturada, mas não pela vontade geral. E o  que é interessante, em Portugal, é a migração da própria classe política para o espaço público mediatizado, sobretudo a televisão, na tentativa de o colonizar, sem se dar conta de que, assim, é ela própria a ficar colonizada pelo establishment mediático. A política já não se faz com modelos orgânicos, próprios dos velhos sistemas de partidos. As possibilidades de auto-organização e de automobilização dos cidadãos estão a alterar tudo.

Perante isto, o que é que o PS, que se quer inovador, propõe? António Costa federou bem as sensibilidades. E deu um corajoso passo em frente na plena integração para efeitos governativos, directos ou indirectos, das forças que integram a instituição parlamentar. Sem dúvida. Mas talvez seja necessário promover uma ideia inovadora que mobilize e responda a este quadro tão complexo. Sócrates avançou com as “Novas Fronteiras” e lá dentro tinha um programa que ficou conhecido como “Plano Tecnológico”. Ideia-chave, aplicada (bem ou mal) na economia e ancorada num sistema científico nacional bem impulsionado por Mariano Gago, de boa memória. O programa de governo e a agenda para a década são fundamentais. Claro. Mas também há que propor uma nova visão de fundo sobre o País que mobilize as pessoas, apontando para elas, centrada no futuro e não sobre as desgraças que estão a cair sobre nós. Fugir a sete pés da ideologia que hoje domina os telejornais, a ideologia da desgraça, do crime e do sexo ou as infindáveis e irrelevantes histórias do chamado “interesse humano”. No essencial, a Lei da Espoleta. E confrontar-se com as grandes questões que tocam de perto a sociedade moderna:

  1. a perigosa utopia da “sociedade transparente”;
  2. a atracção fatal pela democracia directa ou pela eufemística democracia participativa;
  3. a crise do paradigma “organizacional” e “representativo” e da intermediação;
  4. o emergente “poder diluído” e a nova lógica que ele exprime;
  5. as transmutações do capital financeiro e o poder dos fundos de pensões e seus efeitos sobre a globalização e sobre as dívidas soberanas;
  6. a crise do velho Estado social perante a emergência de uma nova responsabilidade individual em condições de se autotutelar;
  7. a aliança perversa entre justiça e media como perigoso exercício de poder em condições de condicionar o sistema representativo para além das fronteiras em que exercem as suas funções;
  8. o choque civilizacional e a lógica terrorista que daí resulta;
  9. a democracia supranacional a braços com o regresso do velho nacionalismo;
  10. a relação entre representação política e poder diluído;
  11. a atrofia burocrática da sociedade.
  12. As exigências de uma nova “democracia deliberativa” e de uma cidadania de novo tipo.
  13. O novo perfil da política, na era da globalização, das TICs e, em geral, da rede.

Em suma, trata-se de um grande desafio para o PS e, em geral, para os partidos socialistas e sociais-democratas, perante a gigantesca mudança a que estamos a assistir. Um desafio que implicará superar o velho modelo social-democrata. Avançar para uma nova fase, tal como aconteceu anteriormente: do maximalismo de inspiração marxista a “Bad Godesberg”, da “Terceira Via” a uma nova “democracia digital e em rede”, superadora da fase orgânica da política e propulsora de uma nova política deliberativa. Mas esta será uma fase mais complexa e exigente do que todas as que aconteceram até aqui: põe em causa o clássico modelo orgânico da política e de certo modo extravasa as fronteiras do velho modelo formal do sistema representativo. E implica um confronto com a lógica dos novos poderes, com a emergente transparência neocomunitária e com a nova centralidade de um cidadão individualmente responsável e membro da nova “network and digital society”, o prosumer. Alguns falam de democracia deliberativa e de política deliberativa. E com razão porque esta é uma via a explorar, a clarificar e a desenvolver. Eu próprio já tive ocasião de desenvolver o conceito em dois ensaios, referidos na nota 3, um, na Revista Portuguesa de Filosofia (“Crise da Representação ou Mudança de Paradigma? Democracia, deliberação e decisão”) e, o outro (“Conectividade – Uma chave para a política do futuro”), publicado por UCM/Fundação Santander Universidades, em Madrid.

Como se compreenderá, a política precisa de uma filosofia que a inspire para não se desvitalizar e se transformar numa prática casuística prisioneira da ditadura do presente e da mera ideia de interesse. O ser humano move-se, certamente, por interesses, até por interesses familiares, mas também se move por ideais.

NOTAS

(1) Texto – revisto, actualizado e desenvolvido em 31.08.2018 – da intervenção na Universidade de Verão da Federação Distrital de Santarém do PS, em 20.06.2015.

(2) Campbell, 2008: 29, n.1 (Campbell, Alastair (2008). Os anos de Blair. Lisboa: Betrand). Ver sobre o assunto Tudor Jones, «Taking genesis out of the Bible»: Hugh Gaitskell clause IV and labour’s socialist myth», in Contemporary British History, v. 11, iss. 2, 1997, 1-23, in http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13619469708581434#).

(3) Veja-se Santos, J. A. (2013). “Cosmopolis. Un nuevo paradigma para el siglo XXI”. In joaodealmeidasantos.com (joaodealmeidasantos.com/…/cosmopolis-un-nuevo-paradigma-para-el-siglo-xxi-2). E Santos, J. A. (2010). «Medios y Poder: cambios y perspectivas en las relaciones entre política, medios y comunicación». In Timoteo Álvarez, J. (2010a). Muchas voces. Un mercado. La industria de la comunicación en Iberoamérica.Perspectivas. Madrid: Editorial Universitas, pp. 257-274.

(4) Veja-se sobre este assunto Castells, M. (2017), “Communication, Power and Counterpower in the Network Society”. In International Journal of Communication, n.1 (2007), 238-266.

(5)  Veja-se a este propósito o que escrevi no meu livro “Os Intelectuais e o Poder” (Lisboa, Fen

(6) Streeck, W. (2013). Gekaufte Zeit. Die vortragte Krise des democratischen Kapitalismus. Frankfurt a. Main: Suhrkamp (Ed. port. 2013. Coimbra: Actual).

(7) Veja-se o ensaio de João Cardoso Rosas sobre o Estado Social. In Santos, J. A. (Org.), 2013. À esquerda da crise. Lisboa: Vega.

(8) Veja-se, a este propósito, a excepcional obra de Naomi Klein (2001). No Logo. Milão: Baldini & Castoldi.

(9) Veja-se, a este propósito, Ceri, P., e Veltri, F., Il Movimento nela Rete. Storia e Struttura del Movimento 5 Stelle, Torino, Rosenberg & Sellier, 2017.

(10) Sobre a política deliberativa veja-se o meu “Crise da Representação ou Mudança de Paradigma? Democracia, deliberação, decisão”. DOI: 10.17990/rpf/2017_73_1_15-48. E ainda: Valente, M., Timoteo Álvarez, J., Fernández, V. (Editores), El juego real de la singularidad humana. Predicción de comportamientos y toma de decisionesen el cerebro coral. La perspectiva de la Neurocomunicación. Madrid, UCM-Fundación Santander Universidades, 2018. ISBN–Edición Impresa: 978-84-16947-81-2; ISBN–Edición Digital: 978-84-16947-82-9. Capítulo: Conceptualización. 2. “Conectividade. Uma chave para a política do futuro”, pp. 73-88 – João de Almeida Santos.

(11) Biorcio e Natale (2013). Politica a 5 Stelle. Milano: Feltrinelli, p. 14da, 1999, pp. 42-51)

(12)  Veja-se o meu “A política e a rede: os casos italiano e chinês”, em joaodealmeidasantos.com, “Ensaios”, ensaio 27 (28.08.2018).

(13) Veja-se a minha análise do Contrato de Governo assinado pelo M5S e pela LEGA, em “O nacional-populismo já tem um ideólogo – Steve Bannon”, em joaodealmeidasantos.com, “Artigos” (28.08.2018).

(14) Veja-se, a este propósito, Rodotà, S., Il mondo nella rete. Quali i diritti, quali i vincoli, Roma, Laterza/La Repubblica, 2014.

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Ensaio

A ARTE, O ARTISTA E OS OUTROS

Diálogo com Fernando Pessoa e Marguerite Yourcenar 

João de Almeida Santos
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“Ballerina”. Jas. 08-2018

O TEXTO DA MARGUERITE YOURCENAR

Cruzei-me com um pequeno subcapítulo de «Le temps, ce grand sculpteur », de Marguerite Yourcenar, «II – Sixtine – Gherardo Perini» (Paris, Gallimard, 2015 – obra de 1983), e parti para uma nova reflexão acerca da minha experiência com a arte, na óptica do autor, e em profunda e sentida convergência com estas duas grandes figuras da literatura mundial, Pessoa e Yourcenar. 

Um excerto do texto:

«L'amour d'un être est un présent si inattendu, et si peu mérité, 
que nous devons toujours nous étonner qu'on ne nous le reprenne pas 
plus tôt. Je ne suis pas inquiet de ceux que tu ne connais pas 
encore, mais vers lesquels tu vas et qui t'attendent peut-être: 
celui qu'ils connaitront sera différent de celui que je crus 
connaître, et que je m'imagine aimer. On ne possède personne (ceux 
qui pèchent même n'y parviennent pas) et l'art étant la seule 
possession véritable, il s'agit moins de s'emparer d'un être que 
de le recréer. 
Gherardo, ne te méprends pas sur mes larmes: il vaut mieux que ceux 
que nous aimons s'en aillent, lorsqu'il nous est encore loisible de 
les pleurer. Si tu restais, peut-être ta présence, en s'y 
superposant, eut affaibli l'image que je tiens à conserver d'elle. 
De même que tes vêtements ne sont que l'enveloppe de ton corps, 
tu n'es plus pour moi que l'enveloppe de l'autre, que j'ai dégagé 
de toi, et qui te survivra. Gherardo, tu es maintenant plus beau 
que toi-même. 
On ne possède eternellement que les amis qu’on a laissés»*.

CRIAR A PARTIR DE UM INTERVALO…

O meu interesse súbito por este texto, «Sixtine – Gherardo Perini», evidente para quem tem seguido o meu percurso poético, deve-se também à posição ideal em que me coloco no processo de construção da narrativa poética, na dialéctica entre o texto e o real. Sim, narrativa, porque se trata, sempre, de uma narrativa, nem que seja de um instante vivido ou de uma impressão fugaz. O que me acontece com frequência. No meu processo criativo procuro, pois, contar sempre uma história, mais do que desenhar fragmentos impressivos do que sinto no momento em que escrevo. Tenho sempre bem presente a frase da Isak Dinesen, que pratico: «all sorrows can be borne if you put them into a story or tell a story about them». Li esta frase pela primera vez num livro da Hannah Arendt, «The Human Condition». Precisamente. E adoptei-a, até pelo seu efeito terapêutico. E a poesia, pelo seu poder altamente performativo, age, de facto, sobre o autor ainda mais profundamente do que a narrativa romanesca, através dos seus personagens. Também já tive essa experiência, ao passar de uma para a outra, do romance para a poesia, quando o terminei e fiquei órfão das personagens, nostálgico e melancólico. Ou seja, concretizando mais, o meu interesse por este texto da Yourcenar deve-se ao valor que atribuo a esse intervalo de onde me ponho a observar a minha própria relação com o mundo e com os outros, um autêntico espaço intermédio de onde se vê quer os bastidores quer o palco… da vida. (No texto, a relação é entre Michelangelo e Gherardo Perini, mas do que se trata é de um discurso sobre a arte, a beleza e o amor). Olho, pois, para esta relação, metodologicamente, como se estivesse já a olhar para uma obra de arte «in nuce», um quadro, uma fotografia, um passo de bailado, a partir da qual posso esculpir um texto ou um desenho, sempre indiscretos, pelo que me é dado observar, em especial se o observado for eu próprio. O «eu» como meio de arte para o poeta ou o pintor, desnudado como modelo às mãos do artista: «Je te vois nu. J’ai le don de voir, a travers le vêtement, le rayonnement du corps, et c’est de cette façon, je pense, que les saints voient les âmes». Isto diz a Yourcenar. Pintar-me com palavras, riscos ou cores, olhando o espelho onde se projecta a minha alma em acção, de algum modo comprometida  com o mundo, com os outros. Um pouco mais do que o que Pessoa queria, pois, a ele, na arte, a sua relação efectiva com o mundo não interessava mais do que o seu «quadro», a sua representação; de resto, ele até amava somente «com o olhar, e nem (sequer) com a fantasia» (Fernando Pessoa, Livro do Desassossego, Porto, Assírio e Alvim, 2015, p. 424). Uma função que era desempenhada por uma espécie de espelho virtual onde ele se reconhecia e onde projectava a imagem do real que idealizava. Falo do Bernardo Soares, claro. Visão, pois, instrumental do sentimento ao serviço da arte. «Saber interpor-se constantemente entre si próprio e as coisas é o mais alto grau de sabedoria e prudência» – eis como Pessoa interpreta a posição de sageza e de prudência no relacionamento com o mundo, sobretudo quando a relação é do foro da arte.  Ninguém ama alguém – ama tão-só a ideia que se faz de alguém.  

AMAR POR PALAVRAS…

Medito, pois, a este propósito, nas divagações do Bernardo Soares no «Livro do Desassossego», onde sobressai a ideia que aqui vamos encontrar. Em palavras simples: a criação artística é suscitada pelo real, como não podia deixar de ser, como pulsão (meramente mecânica), estímulo e impressão sensorial (simples registo descomprometido), conhecendo, depois, um desenvolvimento autónomo, autopoiético, que segue as suas próprias leis, a sua dinâmica e a sua linguagem. Isto na óptica do radical Bernardo Soares, que não é exactamente a minha, mais comprometida com a dor e arredores.

Os filósofos dizem: uma coisa é a génese, outra é a validade. São esferas que pertencem a planos diferentes. Até o título de uma importante obra de Juergen Habermas, de 1992, alude a isto: «Faktizitaet und Geltung» – facticidade e validade, o concreto e a forma, o singular e o universal, o empírico e a lógica, a variável e o sistema. E quando o texto ganha forma, então, a impressão genética original torna-se remota, perde pregnância, passa a ser um simples elemento (residual) do sistema, por este «sobredeterminado», para usar o interessante conceito do Althusser do “Pour Marx”. Deste modo, o poeta ama, pois, mais com a palavra e na palavra do que com a pulsão e na pulsão. A performatividade da poesia é isto: toca e troca o real por palavras, por uma polissemia colorida e auto-suficiente, às vezes em tons escuros. E o pintor ama com o olhar, na cor e nos traços.

Há como que uma distância originária ou matricial entre o artista e o real, a que Pessoa chama renúncia e a que a Yourcenar responde com a ideia de que a verdadeira posse (a referência é sempre o real, claro) só é possível através da recriação artística. «Nunca amamos alguém », diz Pessoa. «Amamos, tão-somente, a ideia que fazemos de alguém» (2015: 125) e «possuir é perder », mas «sentir sem possuir é guardar, porque é extrair de uma coisa a sua essência», mantendo, pois, a distância necessária, ou seja, colocando-se num intervalo entre si e o ser amado ou esteticamente desejado.  Mas possuir é ser também possuído, logo, é perder a liberdade para recriar, porque se ficou cativo (2015: 238). Isto até faz lembrar o passarinho do Vinicius de Moraes, que teve de ir embora (“some-te daqui”) porque já não havia poeta, mas um homem feliz, talvez possuído pelo amor. Pois a Pessoa – para poder continuar a poetar – só interessava o real em forma de retrato ou representação para a recriação e, como bom dissidente da vida (2015: 120), não gostava de tocar na realidade sequer com a ponta dos dedos (2015: 246). 

Mas a Yourcenar também diz, aqui, na interlocução com Gherardo: «On ne possède personne (ceux qui pèchent même n’y parviennent pas) et l’art étant la seule possession véritable, il s’agit moins de s’emparer d’un être que de le recréer ». Só se possui com a arte, recriando, ao ponto de o ser amado, em arte, ser mais belo do que o modelo real: «Gherardo tu es maintenant plus beau que toi même». Aqui está: a transfiguração pela arte, a elevação, a imobilização da alma, como diria Yourcenar, ou a cristallisation, como gostava de dizer Stendhal, em particular no «De l’Amour» (1822), escrito para se resgatar dessa intensa paixão pela Matilde Viscontini Dembowski, que não o quis. Ou, então, Pessoa: «os campos são mais verdes no dizer-se do que no seu verdor » (2015: 55). É a distância de que nos fala: saber interpor-se entre si e as coisas é a verdadeira sabedoria. Segredo da arte. Colocar-se num intervalo criativo, algo especular, sem se deixar sucumbir à força dessa “doença da alma” de que fala o Stendhal de “De l’Amour”. Diria eu, glosando o poeta: se não te tenho (possuo), ninguém pode roubar-te (2015: 209), porque tu já vives dentro de mim, confundida comigo próprio e com a ideia que tenho de ti. E provavelmente essa já nem és tu, mas sim o que me sobrou de ti quando partiste e te chorei, antes que te gastasses numa qualquer rotina.

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A ARTE É A SOBRA DO QUE SE TEVE?

Yourcenar é dura no seu juízo acerca da imortalidade pela arte: se houver de imortalizar pela arte um amor não podemos deixar que esse ser se esgote na quotidianeidade, que se gaste, se consuma. É melhor que os que amamos partam enquanto for possível chorar a sua perda ou partida, pois a sua continuação acabaria por enfraquecer a imagem que temos deles, gastando-se e tornando-se imprópria para a arte. A partida e a perda que provocam dor, esse alimento inesgotável da poesia! E essa, sim, é a autêntica  realidade que interessa ao artista-amante: o outro, o que está para além da aparência, da roupagem com que se cobre, do quotidiano sofrido, da presença que desgasta e que é preciso “imobilizar” a tempo, a partir da sua nudez, o ponto de partida necessário para a recriação, tal como «os santos vêem as almas», diria Yourcenar. Este sobreviverá ao outro que já partiu, o que deixou um rasto de si, como se tivesse partido sem ter esgotado a relação com o (re)criador. E por aqui entra a ideia de renúncia, ligada à ideia de ausência, de privação, quer em Yourcenar quer em Pessoa: «sou a ponte de passagem entre o que não tenho e o que não quero »; «a renúncia é a libertação”; “não querer é poder » (2015: 209, 140). E creio que se, para Yourcenar, a arte exprime realmente «o que sobrou do que (o artista) teve», porque não deixou que se esgotasse na sua presença, para Pessoa ela «exprime o que (o artista) não tem» (2015: 207), porque, no seu caso, não quer tocar a realidade sequer com a ponta dos dedos. Para Yourcenar a renúncia é a não-posse, a ausência e a partida, necessárias como condições para a (re)criação artística.

Gosto desta sugestão do Pessoa: fazer arte com o que sobrou do que se teve, sem, afinal, se ter tido. Fazer arte com o que resta do que, tão-somente, se pôde olhar. Processo que para Yourcenar exigiria um pouco mais: o que sobrou de alguém que se teve, mas que partiu. E o que sobrou foi o que o artista viu nesse alguém quando presente, bem diferente do que outros nele verão e que não será certamente o mesmo. «Tu m’as lié, et tu me délies», porque «tu ne m’aimes plus». Mas eu fiquei com o que de melhor vi em ti, diz. Era este que amava, não o outro que partiu, esse que já não será o mesmo que foi para si e que será outro para outros. Não o perdeu, apesar de não o possuir, porque, afinal, o recriou. É esse, o que sobrou dele, que será objecto de poemas, de narrativas, de pintura, de arte. É esse que será imortalizado pela arte: «Et c’est de la même façon que j’immobiliserai ton âme», que te sobreviverá. É esse, sim, que será «imobilizado» ou «cristalizado». E eu sinto que isso pode ser verdade, num plano onde a pragmática terá pouco a dizer e a fazer, sujeita que está ao declínio dos corpos. «Um dia, eu senti isso e nasci para a arte», diria o poeta. 

O que julgou conhecer e crê amar – assim definia Yourcenar a relação amorosa e artística, um pouco menos radical do que Pessoa, que achava mesmo impossível conhecer o outro, sabendo que nem a si próprio conhecia. Por isso, o artista Pessoa é mais o que cria o que não teve, porque nele a renúncia é rainha, do que o que criou com o que lhe sobrou do que teve. E este é o artista da Marguerite Yourcenar. E eu, nisso, sinto-me duplamente mais perto dela do que de Pessoa.

A ARTE É SOLIDÃO

A solidão é outra das dimensões que os acomuna: «les choses purement belles sont solitaires come la douleur de l’homme», dizia Yourcenar. Lá onde parece que a comunhão de destinos funda o amor e a beleza, verifica-se que não é assim, que a arte é amiga da solidão, pois os que amamos e nos amam nos vão deixando «insensivelmente a cada instante que passa». O que fica, o que persiste é o que é extraído («dégagé») em presença e recriado em ausência. E só isso é eterno, o que sobrou: «on ne possède eternellement que les amis qu’on a laissés». Ou seja, a autêntica posse dá-se em ausência, logo, em solidão, ficando, pois, confinada numa recriação que outra coisa não é senão transfiguração pela arte. Este processo, na poesia, talvez seja mais real do que no romance porque a transfiguração nela é mais viva, intensa e indeterminada (sem limites), precisamente como na linguagem viva do sentimento, da emoção ou da pulsão. A performatividade da poesia talvez seja, de facto, muito superior à do romance.

EM SUMA,

É esta mesma dinâmica que eu julgo que move a minha poesia, talvez no registo de ambos, Pessoa e Marguerite, e das referências ausentes (que, para mim, são decisivas), pois parto da ideia de que tive sem ter e de que crio para preservar e elevar o que sobrou do que tive, sem ter tido. Na verdade, tive com o olhar e com a alma e porque me apoderei do que isso para mim representava e significava, da essência que extraí («que j’ai degagé de toi», para usar as palavras da Yourcenar) de quem estava à minha frente, do que não possuí a não ser como energia para me elevar pela arte, soprando-o para a eternidade, por mais efémera que realmente essa possa vir a ser. Eternidade efémera – um oxímoro de que gosto -, porque ela não existe se não houver um rosto, sempre efémero porque sujeito à lei do tempo, mesmo em arte. Lembro-me bem da famosa carta do Pessoa a um retrato de mulher casada. Até a reinventei num romance que escrevi. Nela é possível juntar, em pensamento sobre a posse, Yourcenar e Pessoa, aos quais me associo por humilde afinidade de pensamento e de intuição e por confessada admiração, sem me esquecer das sábias palavras da Isak Dinesen, oportunamente relembradas por Hannah Arendt, que sabia bem do que se tratava. 

______________

* “O amor de alguém é um presente tão inesperado e tão pouco 
merecido que devemos espantar-nos que não no-lo retirem mais 
cedo. Não estou inquieto por aqueles que ainda não conheces, 
ao encontro de quem vais e que porventura te esperam: aquele que 
eles vão conhecer será diferente daquele que eu julguei conhecer
e creio amar. Não se possui ninguém (mesmo os que pecam não o 
conseguem) e, sendo a arte a única forma de posse verdadeira, o 
que importa é recriar um ser e não prendê-lo. Gherardo, não te 
enganes sobre as minha lágrimas: vale mais que os que amamos 
partam quando ainda conseguimos chorá-los. Se ficasses, talvez 
atua presença, ao sobrepor-se-lhe, enfraquecesse a imagem que me 
importa conservar dela. Tal como as tuas vestes não são mais que 
o invólucro do teu corpo, assim tu também não és mais para mim 
do que o invólucro de um outro que extraí de ti e que te vai 
sobreviver. Gherardo, tu és agora mais belo que tu mesmo. 
Só se possui eternamente os amigos de quem nos separamos”.

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Poesia

SEGREDO

Poema de João de Almeida Santos. 
Ilustração: "Meteorito". Original de minha autoria 
para este Poema. Setembro de 2018
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“Meteorito”. Jas. 09-2018

POEMA - "SEGREDO"
VOU CONTAR-TE
UM SEGREDO:
Amei-te
Em poesia!
As palavras eram
 Graves,
Mas sempre cheias
De cor,
Com rimas
Muito suaves
E melodia
Com dor...
.........
Com tudo
O que de ti
Me sobrou...
...........
Meu amor!

CONTEI-TE HISTÓRIAS
De desencontros,
Dancei
Com palavras
Luminosas
Que inventei
Para por dentro
Te ver
Nesse quintal
De rosas 
Que cultivas
No teu peito.

CANTEI
Para te aquecer
Na fria dança
Do silêncio
E contigo levitar,
Voando,
Invisíveis,
Sobre ruas
E praças,
Ao luar...
................
E, depois,
Pela manhã, 
Um arco-íris 
Erguer
Como ponte
Desse vale
Exuberante
Onde sempre 
Te sonhei...
Neste meu 
Entardecer.

SONHEI,SIM,
Alheio ao bulício
E ao cochichar
Indiscreto
Dos que não sabem
Voar...

AH!, QUE SONHO ESSE...
.................
Mas sei que não
Pousaram
No parapeito da 
Tua janela
As palavras
E que alguém te
Contou
Que andavam
Borboletas
No ar,
Esvoaçando,
Perdidas,
À procura de pólen
Nos jardins 
Verdejantes das
Nossas vidas...

E TU PERGUNTAS,
Agora,
Se ainda vivem,
As borboletas
De vida breve,
Se regressam
Ou já pousaram
Noutro jardim,
Se há pólen,
Se há vento
Ou pensamento
Que as traga
De volta
Desse incerto
Confim...

E EU RESPONDO
Que o seu destino
É o brilho deste céu
Que ainda vive
Dentro de mim.

JAS_MeteoritoFim2308R

Poesia

MAGIA

Poema de João de Almeida Santos. 
Ilustração – “Magia”. 
Original de minha autoria, para este Poema. 
Agosto de 2018.
Magia190818FinalDefinitivo1608JAS

“Magia”. Jas. 08-2018

POEMA - "MAGIA"
OLHO A MONTANHA
De uma porta
De granito
Amarelo
(O de sempre,
Muito belo,
Com cristais)
Sobre o ocre
De um telhado
Como se fosse janela
Do meu palácio
Encantado
(Que do sonho
É o cais).

CONTEMPLO A SERRA
De sempre,
Mas é diferente
A visão,
Antes, eu via futuro,
Agora, vejo passado,
Essa bela ilusão
De te ter sempre 
A meu lado.

ENTRE PASSADO
E FUTURO
Sempre foi
Identidade,
Ficou quieta
À minha espera
Quando dela
Eu parti
Ao encontro
Da Cidade.

SUA FRONTEIRA
É o céu,
Abóbada sideral,
Sinto-a
Dentro de mim
Como fonte
Seminal,
Espelho da minha
Infância,
Um horizonte 
sem fim,
Forte raiz
Comovida
Que eu tive
De deixar
No duro jogo
Da vida.

ELA É PORTO
De abrigo
E é lugar de
Partida.
É, pois, mais
Do que janela...
.................
É fronteira
Que passamos
Quando a vida
Se revela.

É UM ETERNO RETORNO,
Um regresso 
Renovado
Onde posso
Renascer
Quando recrio
A memória
Do que não
Quero perder
Sem ter ficado
A teu lado.

ESTA PORTA
É MAGIA,
Viajo através dela,
Dou asas à fantasia
Como se fosse
Janela
De onde voo
Com o vento
Nos versos destes
Poemas
Que, sem ti,
Me dão alento.

DELA VOEI
Para o mundo
E o mundo veio
Até mim...
......................
Quando passei
Esta porta
Já era um mundo
Sem fim...

POR ISSO REGRESSO
A ela,
Esse pilar
Do meu ser...
..............
Quando chego,
Amanhece,
E, se parto,
Nem sinto
A despedida
Porque dela vejo
O mundo
Como a montanha
Da vida.

Magia190818FinalDefinitivo1608JASR

 

Poesia

A OFERTA

Poema de João de Almeida Santos. 
 Ilustração: "Natureza Morta". Agosto de 2018. 
 Original do autor para este Poema.
JAS_Natureza MortaFinal120818PoemaFim

“Natureza Morta”. JAS. 08-2018

POEMA - "A OFERTA"
DO ENCONTRO IRREAL
Que aconteceu
Nesse tão cinzento
Dia
Quis libertar
O meu ser
Sem saber se
Conseguia.
Corri, então,
Junto ao mar
À hora da maresia...

SALTEI, DANCEI,
Respirei
Com a brisa
Que fazia
E libertei
O meu corpo

Da opressão
Que sofria...

FICOU O CORPO 
Sozinho,
À deriva, nesse dia,
Mas no regresso
Da praia
Eu vi-te
No meu caminho...
....................
Milagres da fantasia!

LOGO TE FIZ 
Um poema
Pois correr 
Já não chegava,
Pus palavras 
A sorrir
Quando a alma 
Regressava!

FUI COM ELA
À Montanha
,
Quis trazer-ta 
Num cabaz...
...............
Colhi frutos 
Lá no alto
Guardei-os junto
Do peito
P’ra esse encontro 
Fugaz
Que eu queria, sim,
Perfeito!

LEMBRAS-TE BEM 
Dessa cesta,

Dos frutos que 
Nela trazia?

Vinham todos 
Da Montanha,

Traziam consigo 
Alegria!

ESSES FRUTOS ERAM
Poemas
Que não podia 
Cantar,

Derramavam seus 
Aromas 

Em palavras de 
Embalar
E contavam 
Mil histórias

Que te faziam sorrir...
......................

Era oferta singela 

De quem só te
Queria sentir!

NA CESTA HAVIA 
Estrelas
Às centenas, 
vermelhinhas...
..................
Não viste nelas 
Cintilas

Que voavam 
Tão juntinhas?

ERAM MIL CORES
E aromas
Que desses frutos 
Brotavam,

Colavam-se 
À minha pele,

Mas era por ti 
Que passavam!

PARTISTE COM ELES 
Ao colo,

Rápida, sem me olhar,

Não esperava protocolo

(Tu bem sabes),
Mas foi grande
O meu espanto
 Desse teu estranho ar!

SÓ À NOITE ME DISSESTE
“- Obrigada, meu Amigo,

Esses frutos 
Que me deste,
Tão belos e tão gostosos,
Não serão 
O teu abrigo”!

P'RA ME CURAR 
Da estranheza
Fui correr 
Em poesia,

Cantei em rima 
Poemas,
Resisti bem 
À tristeza
Sem a tua companhia
Pois sempre em 
Meus versos
Ecoa
Uma tua melodia!

CUREI O CORPO, 
Não a alma!
Essa ficou 
Presa em ti,
Ninguém pode 
Devolver-ma,

Mas, assim, não te 
Perdi!

JAS_Natureza MortaFinal120818PoemaFimR

 

Ensaio

REFLEXÕES SOBRE A ARTE

JOAO DE ALMEIDA SANTOS

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A Janela. Tríptico. 12/2017

I. UM COMENTÁRIO SOBRE…

"A JANELA"
Tríptico de Filipa Oliveira Antunes

A JANELA é uma mina infindável de inspiração. Picasso, Dalí, Matisse e tantos outros pintaram janelas. De dentro para fora. Porque, de dentro, ficamos mais envolvidos. O pintor convida-nos a olhar na sua perspectiva, pilotando e mapeando a viagem, uma visão do mundo a experienciar com todos os sentidos. Da janela vemos o mundo e não só o exterior. Também vemos o nosso. Como projecção de desejos e de liberdade, às vezes sufocados. A janela é vida e sonho! E Peter Pan, quando voou da janela para a Terra do Nunca, não queria crescer por fora para crescer muito por dentro. Uma dinâmica entre o exterior e o interior da nossa própria humanidade. Mas a janela também ilumina e sinaliza vida: nela projectamos a nossa visão imaginária do que se passa no seu interior. As janelas dialogam entre si e como comunidade, por exemplo, em torno de um pátio. São espelho umas das outras. Vimos com Hitchcock como se desenvolve esta dialéctica entre janelas!

Filipa Oliveira Antunes retomou aqui este tema, deixando a janela aberta para a praça circunstante e inspirando-se na de Palazzo Adriano, tão bem evocada por Tornatore em “Cinema Paradiso”. Duplo acesso: directo ou indirecto, através dos reflexos da praça na vidraça. Estar na praça sem sair da janela… sequer com o olhar! Incluída a visita à árvore, em explosão de cores, ou ao feixe de luz que atravessa a janela para se reflectir nessa porta luminosa evocativa do Velázquez de “Las Meninas”. Riqueza intertextual, portanto, com vestígios de classicismo e com algum sabor a De Chirico. Não se trata, pois, de uma janela abandonada à força evocativa ou invocativa das formas ou à pregnância das cores. Na janela há um diálogo quase imperceptível entre uma transparência feminina e uma silhueta em fuga reflectida na vidraça, um adeus indiciado na sobreposição em reflexo e forma das duas silhuetas! Nele domina esse perfil feminino em posição estática, quase hierática, sobre a silhueta que se esfuma, dinâmica, num horizonte que se vislumbra apenas como reflexo. O ambiente é algo desértico, silencioso e melancólico, iluminado por uma multiplicidade difusa de cores, e de rigorosa proporção – ancorada na “secção áurea” fibonacciana – de formas e figuras. A linguagem estética e a semântica estão ancoradas nas transparências impressas na vidraça e na centralidade do perfil feminino. O vidro funciona como transparência e espelho. Toda a obra parece, pois, estar ancorada neste diálogo, abraçado pela tonalidade variegada das cores e pela exacta geometria das formas, e sobretudo nesse perfil de mulher em relação polissémica com o conjunto.

Transparências, cores múltiplas em diálogo, reflexos baços, silêncio induzido por formas “frias” em rigorosa proporcionalidade e pela nudez do ambiente, uma certa planeza do conjunto, mas também por uma relação humana que, na dinâmica das transparências e reflexos, parece desfalecer – tudo poderia aludir a uma visão fria e melancólica do mundo não fosse o jogo policromático que se insinua e dissemina na geometria do espaço. Nota-se na dialéctica das superfícies planas a presença de algum pós-modernismo. Mas é na Gestalt cromática e geométrica do Tríptico que reside a beleza, na proporção das formas e no suave equilíbrio policromático donde se desprende uma certa melancolia crepuscular. Esta janela, na sua beleza “fria”, é um pouco simulacral e por isso devolve ao nosso olhar uma visão do mundo plana, sem fugas ou profundidade, apesar da praça e da velazquiana porta que indicia uma saída/fuga – Ausgang. A própria silhueta em fuga vive apenas como reflexo…

No “fim” do percurso, assistimos a uma suave explosão cromática, manto explosivo que invade como chuva o conjunto, transformando essa frieza aparente em exuberante performance sensorial que “resolve” o processo construtivo e analítico da obra, conferindo-lhe forte unidade expressiva. Este discurso sensorial revela-se, com autonomia, também em cada secção, num exercício que aspira simplesmente à beleza, tornando-se, além de belo – pela leveza, exactidão das formas e harmonia policromática -, muito expressivo pela multiplicidade relacional dos seus elementos compositivos, referenciais e intertextuais. Este resultado, assente em camadas sobrepostas que evoluem para uma forte unidade expressiva, reforça uma característica essencial da obra de Filipa Oliveira Antunes: a exigência de mediação reflexiva para um acesso integral do observador ao valor expressivo e polissémico da obra.

(Estoril, 11 de Dezembro de 2017)

II. UM POEMA SOBRE…

"A JANELA"
João de Almeida Santos

FOA_JanelaFinal4Pormenor de “A Janela”

A JANELA

NOS VIDROS
Desta janela
Se espelha
Todo o meu ser,
É neles que
Eu te revejo
Quando deixo
De te ver…

DA JANELA
Vejo o mundo
E o mundo
Vê a janela,
Debruçada
No parapeito
Olho a rua
E o céu
Para ver
Se passas nela…

NOS VIDROS
Desta janela
Há reflexos
Da vida
Olho p’ra eles
Pensativa
E não me sinto
Perdida
Se puder
Falar contigo
Quando te vir
De partida…

NOS VIDROS
Da minha janela
Se espelha
Todo o teu ser
Quando passas
Nesta rua
E me sinto
Estremecer
Da falta que tu
Me fazes
Por ainda
Não te ter…

SE TE AFASTAS
Da janela
E vislumbro
Silhueta
Lá ao fundo
Longe dela,
Eu sofro
Por te perder...
.........
É uma dor
Tão profunda
Que logo
Se me revela.

VOA P’RA LONGE
Essa tua
Silhueta
Que s’esgueira
Na esquina
Como se fosse
Cometa
A passar
Na minha rua...
.............
Mas também eu
Me diluo
E me sinto
Um pouco nua
Na imagem
Transparente
Dos vidros
Desta janela
Como se fosse
Já tua...

FOSTE EMBORA
Do meu mundo
Onde eu
Te queria ter
Ao alcance
De um olhar
Para nunca
Te perder...

MAS NÃO DEIXEI
A janela,
Esperei sempre
Por ti,
Hora-a-hora,
Dia-a-dia,
Até que, por fim,
Eu te vi...

VI-TE
Da minha janela,
Desenhei-te
Com alma
E olhar
De devoção,
Pintei-te todo
A vermelho
Na cor da minha
Paixão...
...............
Mas mesmo assim
Tu partiste
Sem me dar
A tua mão.

DA JANELA
Sempre te vejo
Mesmo ausente
Da nossa rua,
Nos vidros
Fica imagem,
Perfeita
Como a tua,
Mas é sempre
Transparente
E não lhe posso
Tocar,
Guardo-a, então,
Com ternura
No meu inocente
Olhar.

E GOSTO
Da primavera,
Confundir-te
Com aromas
Que me chegam
À janela,
Anunciando
A chegada
Do melhor
Que sinto nela...

A JANELA
Não tem cortinas
P’ra te ver
Na nossa rua,
Ver-te chegar
E partir,
Ficando um pouco
Mais nua,
Querer que
Me vejas
Assim
Tão brilhante
Como a Lua...

AH! QUANTAS VEZES
Eu desci
Da janela
Para a rua
...............
Olhava de baixo
P’ra cima,
Mas eu nela
Não me via,
E, assim,
Não era tua…

O MEU MUNDO
É a janela,
O da rua
É o teu,
É dela que
Eu te vejo,
Na rua
Já não sou eu.

DA JANELA
Do meu mundo,
Olho p’ra ti
Com calor,
Sem ela
Eu não me sinto,
Fica um muro,
Meu amor...

III. UM COMENTÁRIO SOBRE…

"O TRÍPTICO"
de Filipa Oliveira Antunes
Tríptico_Filipa Oliveira Antunes_acrílico e verniz sobre tela
"O Tríptico". 25.11.2017

HÁ MUITO QUE DIALOGO com a arte de Filipa Oliveira Antunes. Semana a semana. Quase sempre em linguagem poética. Com esses belíssimos rostos que saem das suas mãos como espelho da alma ou como desafio ao estro do poeta. Desafios estimulantes porque deles jorra beleza sempre impressiva que surpreende pela plasticidade imaginativa da autora. Num interminável repto a reinventar-se em rostos para poemas que espreitam, inquietos, à esquina, os seus riscos e as suas cores para depois desabarem neles como torrentes tumultuosas de rios em cheia. Mas, outras vezes, diálogos em prosa, como recentemente, em torno de um seu Pessoa, muito parecido no perfil identitário com o Bernardo Soares. Ou reflectindo, em ensaio, sobre o belo, o infinito e a linha elíptica. Um longo desafio dialogado, suscitado por uma afirmação de Johann Winckelmann (1717-1768), o fundador da história da arte, que teve como resposta textos e belíssimas ilustrações da autora. Agora veio este para descodificar uma sua magnífica obra, um desafio a leituras múltiplas em chave referencial e intertextual. De que se trata, pois, neste caso, numa obra criada, uma vez mais, como desafio a um contexto que se cruza, julgo, com a sua própria história pessoal?

Estamos perante um tríptico onde os elementos estruturantes convergem numa unidade expressiva intensa e coerente pela força explosiva da sua mancha cromática e pelo abraço elíptico envolvente, mas também pela semântica de um discurso estético que se propõe, ao mesmo tempo, como reflexivo e meta-sensorial. Uma explosão de cor, pela intensidade e aparente fragmentação provocada por riscos de luz, como fogo de artifício… é o que parece impor-se, como síntese, logo a um primeiro olhar. Mas as cores são parte integrante de uma exigente semântica da obra porque representam elementos referenciais que a autora propõe ao nosso dispositivo sensorial, sim, mas também cognitivo. São elementos que resultam, numa linguagem velada, da reinterpretação do espaço em que se inscreve, inspira e alimenta, gerando, ao mesmo tempo, uma interessante dialéctica intertextual no discurso estético.

Na verdade, trata-se da reconstrução conceptual de espaços diferenciados numa unidade imaginária que convoca múltiplas referências de contexto, repropondo-as em linguagem estético-expressiva e ancorando-as numa técnica apurada e numa intertextualidade que também evoca o melhor da história da arte. Cabe, pois, ao observador, com os seus recursos sensoriais, estilísticos e cognitivos, evoluir da impressão sensorial imediata para uma hermenêutica dos sinais inscritos, e quase velados, na mancha cromática. Quase um esforço analítico.

O tríptico está construído em camadas semânticas que reforçam e enriquecem a sua solidez estética. E algum realismo que ainda se possa oferecer, como código de leitura, a um olhar menos apurado e intelectualmente exigente é ultrapassado por uma hermenêutica do contexto mais atenta, minuciosa e empenhada que evolua para um diálogo com os fragmentos da semântica da obra quer em chave referencial que em chave intertextual, com a história da arte. Por exemplo, pode-se evocar uma obra de Paula Rego (“A dança”, de 1988) a partir desta praia em meia-lua, ao luar, e desta saia-dançante, em ocre, do terceiro elemento do tríptico! Ou evocar a arte de Pollock neste extenso leque de pavão que anuncia, como passadeira de honra, a casa das histórias, ali mesmo ao lado! Tudo numa intensa unidade expressiva que integra os seus elementos sem lhes anular a autonomia e a identidade. Refiro-me aos três elementos do tríptico.

Alicerçado num poderoso esforço analítico de construção figurativa, conceptualmente composta e, depois, cromaticamente transfigurada, este tríptico ganha ainda uma dimensão anímica inspirada nesse quase imperceptível murmúrio feminino que aflora, como suave beijo, à praia-meia-lua, parecendo evocar o tímido regresso da mulher que, um dia, por irresistível beleza, fora raptada pelos deuses marinhos, quem sabe se por Poseidôn. Tudo é muito velado e subtil neste tríptico exuberante que solicita leituras in progress por camadas de significado, recobertas, como seu manto, por mil cores em explosão. Com o surpreendente resultado de nos oferecer também uma intertextualidade que a devolve à história da arte e aos seus mais fascinantes protagonistas. Na verdade, quem pisar o chão deste espaço onde se inscreve o tríptico poderá certamente descodificar-lhe a semântica em traço e cor de sofisticada e sedutora textura. Mas quem o visitar com os códigos da história da arte não deixará de ver nele marcas intertextuais que aludem a Vieira da Silva, Kandinsky ou, sobretudo, Pollock (por exemplo, em “Gótico”, de 1944). Por isso, a beleza formal, mas explosiva, deste tríptico é enriquecida pela abundância semântica que timidamente, sob forma velada, exibe, elevando-se àquela que, para mim, talvez seja a verdadeira essência da obra de arte: a impossibilidade de a capturar e esgotar na mera mecânica do dispositivo sensorial, porque ela imporá sempre, teimosamente, um progressivo e infindável processo de desvelamento. É aqui que reside a universalidade, a intemporalidade e a beleza da obra de arte. E ouso até dizer que, neste tríptico, ao impressivo registo sensorial induzido pela sua explosiva intensidade cromática corresponde um outro desafio hermenêutico, induzido pela sua rica e complexa carga semântica. O que o torna uma obra não só complexa, mas também completa e muito bela. Para mim, esta obra tem a densidade e a beleza próprias das obras que resistem à voracidade do tempo.

(Estoril, 25.11. 2017)

IV. ENSAIO

"DESASSOSSEGO"

FA_PessoaII                  “Fernando Pessoa”, de Filipa Oliveira Antunes. 2017.

ESTE ROSTO parece-me, por dentro e por fora, o do Bernardo Soares. O da renúncia. Que não se ajeita com a poesia. Espírito franzido pela aspereza e contingência do existir. E que até se gaba da sua dissidência com a vida. Ele move-se para dentro, fala de si para si e o seu olhar é como que devolvido pelos óculos que se lhe colam ao rosto como sua pele. Óculos como espelho da alma, apesar da transparência. Ou, melhor, do espírito, que não é a mesma coisa, pois este é culto e aquela pode não ser. A alma sente e o espírito pensa! Mas pode haver um sentir inteligente, uma alma que pensa? Talvez não, porque a inteligência tende a embaciar o sentimento. Tal como o sentimento embacia a inteligência. Pelo menos em parte, porque não fluem, ambos, livremente, turvando-se mutuamente. É como o amor. Não há amor inteligente, mas amor feliz. O amor é mais da ordem da alma do que do espírito! E por isso o espírito é perigoso para o amor…

HOMEM AMARELO

Pois, com este rosto amarelo que o torna aparentemente mais irreal e, por isso, mais perdurável, é mesmo ele, o homem da renúncia, o que nunca se deixa ir para não se perder, o que quer perdurar… à força de sentimentos desvitalizados e transfigurados! O que olha – o olhar deveria ser tudo – para a vida como para uma galeria de arte! E que não toca nela nem com a ponta dos dedos…

O homem amarelo tem o corpo confundido com a alma. As palavras viram-se para dentro dele, dobradas sobre si, e o bigode é a porta fechada da sua fala. Uma fala espiritual. Resistente e fechada, à força, não vá a tentação abri-la e deixar escapar um reles sentimento carnal. Não! Para renunciar é preciso força de vontade e alguma crispação. Lábios apertados até se anularem na superfície lisa do rosto.

ÓCULOS

“Indiferença sentimental”, diz: essa eu até a reconverto em palavras ao rubro com a alma aos pulos, livremente, à minha vontade e até contra mim e tudo o que eu próprio planeei para ser eventualmente feliz. Ah!, como é bela a indiferença, se for minha e a converter em autêntica diferença. Ser indiferente de forma original é cultivar a diferença e afirmá-la perante os iguais. Até a gravata me torna mais encrespado com o exterior de mim. Agarra-me pelo colarinho e não me deixa ir. Sou livre à força… quase à forca. Morrendo para fora à medida que vivo para dentro… de mim! E depois destes óculos me terem protegido quando “uma rajada baça de sol turvo (quase) queimou nos meus olhos a sensação física de olhar”. Passei a olhar quase só para dentro, olhando de través para fora. Só o suficiente. Cedendo apenas um pouco à exigência desse objecto transparente que tenho no meu rosto amarelo e a que chamam “óculos”. Nome tão estranho como o de “olho”, no singular e com a sonoridade seca que tristemente exibe! Coisa quase supérflua porque não me serve para ver o essencial. Que está dentro de mim. Tudo o resto é puro pretexto.

METAMORFOSE

“Que os teus actos sejam a estátua da renúncia, os teus gestos o pedestal da indiferença, as tuas palavras os vitrais da negação” – é isso que sentes, ó rosto amarelo, quando falas da vida? A vida é só metamorfose espiritual? Com a fixidez desse teu olhar metabolizas e suspendes a vida, para a viveres interiormente de forma mais intensa?

QUESTÃO DE LUZ!

“Um amarelo de calor estagnou no verde preto das árvores”, dizes tu, com esse ar sisudo, de caso! Mas foi por baixo que estagnou… sim, no teu rosto, quase te queimando para a vida. Estagnou em ti e sob esta copa pouco frondosa que é esse teu chapéu verde. Foi por isso que o teu rosto se pintou de amarelo. Sim, sim, o amarelo está perto de ti porque não é humanamente real e faz de ti um ser livre. Foi o sol que te queimou a alma e te pôs amarelo por fora. Questão de Luz, meu Caro!

RENÚNCIA

Acho, pois, que te chamas mesmo Bernardo Soares e que gostavas de ter jeito para a poesia. Mas, claro, a poesia está perto demais do sentimento, da emoção, da vida e corres o risco de te deixares ir na onda da sua perigosa e insignificante fugacidade…! O amarelo ajuda à renúncia, sim, logo, ajuda a procurar a beleza intemporal, a que não é corrompível, degradável. É melhor conservares-te amarelo e não saíres de ti a não ser o estritamente necessário. De qualquer modo, esse pouco de vida de que precisas está sempre lá, não desaparece! Assim ainda serás maior do que o tamanho do que vês. Porque vês com os teus sentidos interiores, apesar desse engano dos teus óculos…

(Um Desenho de Filipa Oliveira Antunes – Fernando Pessoa. Tinta acrílica, grafite e verniz sobre tela. 70×50. Outubro de 2017).

V. ENSAIO

"UM RASTO DE INQUIETAÇÃO..."
Reflexões sobre a Poesia

FP_3_220418Final_2“O Poeta que gosta do amarelo”. Jas. 2018

 “Saber interpor-se constantemente entre si próprio e as coisas é o 
mais alto grau de sabedoria e prudência”Bernardo Soares

A POESIA É DESASSOSSEGO…

Ou nasce dele. Dá forma à dor, (re)vivendo-a ou transmudando-a em palavras como se fosse a sua notação musical e a sua melodia. Dor? Porquê sempre dor? Porque a poesia, sendo sensitiva, também é privação sensorial, porque vive num intervalo. Ou resulta dela, apesar de ser uma linguagem que é quase um sentir puro… mas em “carne viva”. Quase um comportamento, esteticamente desenhado e cantado… em surdina! “Comporta-te poeticamente!”, poderia ter dito o Hans-Georg Gadamer de “Verdade e Método”! Ou o velho Schiller! Vive a vida assim, sem te deixares ir nessa volúpia devoradora dos sentidos que te pode sugar e engolir a alma e a distância contemplativa. Cria distância, intervalos por onde possas ressuscitar do torpor quotidiano! Não corras demais! A velocidade cega, ouviste? Corre só o suficiente para agarrares a vida pelo seu lado mais denso. Aquele que só podes encontrar em ti. E que entenderás e sentirás plenamente quando te aproximares das fronteiras da existência, desses abismos que ameaçam sugar-te irremediavelmente! Se for preciso pára, não vás logo, impaciente, até ao fim. Se fores, que farás depois? Sentas-te à espera que chegue inspiração para novas metas? Não, porque será sempre ilusório chegar rapidamente ao fim desejado. Se o atingiste, esse fim era falso, era uma miragem! Cria, pois, um intervalo entre ti e a vida para melhor a observares sem deixar de a viver. E deixa-te ficar nele, sem tentações perigosas. Era mais ou menos isto o que dizia o famoso Bernardo. Nesse intervalo podes tocar com as mãos o real e fazer a sua notação poética, convertê-lo numa forma que quase o não é, porque pode dizer tudo com quase nada (de forma). Até mais do que a própria imagem. E se alguém disser que uma imagem vale mil palavras, eu digo que um verso pode valer mil imagens, porque nele a palavra soa a melodia do silêncio… que só pode ser ouvida a partir desse intervalo!

PRIVAÇÃO

Na poesia há privação! Há, sim! É um intervalo denso e intenso entre o que não temos e aquilo a que renunciamos: é vida transfigurada em palavras sincopadas ao ritmo de uma difusa e incontrolável dor interior. Uma moinha que só não te devora porque a vais dizendo melodicamente ao ritmo que te impõe. Com uma paradoxal alegria melancólica! É assim que eu a sinto! Foi assim que a senti desde o princípio. E por isso me deixei ir…

“A arte”, diz Bernardo Soares, “é a expressão intelectual da emoção”. E diz mais: “o que não temos, ou não ousamos, ou não conseguimos, podemos possuí-lo em sonho, e é com esse sonho que fazemos arte”. Sim, o sonho, onde vivo o impossível, onde nunca atinjo a meta, nunca chego ao fim… pois quando estou a atingi-lo, acordo! Irremediavelmente. Lembra-me o Calderón de la Barca e o seu “La vida es sueño”! A arte está lá nesse intervalo por onde irrompe o sonho, sob a forma de palavra, risco, cor, som. Quando nos sentimos orquestra. Que bom sentir-se orquestra, com os sentidos a executarem uma sinfonia! E o compositor mais próximo talvez seja Mahler! Tenho a certeza!

Sonho de olhos abertos, sonho sensitivo, mas com alma sofrida por renúncia ou impossibilidade. Neste intervalo também se constrói a liberdade, sob forma de arte: não me pode ser tirado o que eu reconstruí neste intervalo sofrido, como arte, diria, de certeza, Bernardo Soares. Sim, porque o reconstruí em ausência. E neste estado de privação “nada me pode ser tirado nem diminuído”. Bem pelo contrário, sou eu que lanço ao mundo essa vida revisitada e reconstruída, a partir desse sentimento (doloroso) de privação. Dou música ao mundo. Como dizia o Italo Calvino, nas famosas “Lições Americanas”: “creio que seja uma constante antropológica este nexo entre levitação desejada e privação sofrida. É este dispositivo antropológico que a literatura perpetua”. Diria mais, com ele: a poesia é uma “função existencial” que procura a leveza como reacção ao peso do viver. A leveza dos sonhos a olhos abertos, cantados em palavras e lançados ao vento que há-de mover, como chamamento, as copas das árvores… ou dos arbustos! Ou talvez não!

RENÚNCIA

Comprei, pois, uma nova edição do “Livro do Desassossego” do Fernando Pessoa ou, se quiserem, do Bernardo Soares. Gosto deste livro. Deste Fernando Pessoa. Filósofo, sim, filósofo. Revisito-o com regularidade. Por necessidade interior. Irmanado nessa renúncia que é privação sofrida… à procura de leveza. Que vou encontrando à medida que caminho entre o silêncio e o sonho, movido por palavras, riscos e cores intensas que me vão desenhando e iluminando esta vereda tão estreita da minha vida. E porque compreendi que Pessoa chegou perto dos nexos fundamentais da existência, naquilo que ela tem de mais sublime, de mais elevado. E neste livro anda por lá essa ideia que tanto me fascina, do ponto de vista estético: a ideia de renúncia. Sim, essa ideia de renúncia (ou mesmo de impossibilidade) que, um dia, me pôs em intervalo criativo. Não a do eremita, daquele que foge da vida para se aproximar de deus, da natureza ou da eternidade. Não, essa não, mas a daquele que foge da vida para entrar nela com mais profundidade, compreendê-la e vivê-la numa dimensão que está para além do imprevisível tempo do acaso, do presente efémero e circular, da volúpia orgástica ou império dos sentidos. Claro que não sou tão radical como ele. Nem tão pesado nos juízos. Mas sei bem que só radicalizando poderemos compreender o essencial. Mas não como mero exercício intelectual. Nestas condições, a arte permite isso. Porque não é do domínio do pragmático e do útil. Porque não serve, aparentemente, para coisa alguma, a não ser como adereço. Mas não! Ela serve noutra dimensão. Encontra-se num dispositivo que, sendo universal, procede em registos únicos, com aura. “Subjectividade universal”, diria o Kant dessa extraordinária “Crítica do Juízo”. Assunto tão relevante que, um dia, Schiller, nas “Cartas sobre a Educação Estética do Homem” (1795), haveria de propor um “Estado Estético” que fundasse a harmonia social na educação estética, ou seja, na celebração quotidiana do belo!

SILÊNCIO

É uma grande obra, esta, a do Desassossego. Desta vez li uns textos sobre a relação entre a poesia e a prosa. O Bernardo Soares preferia a prosa ao verso, pela simples razão de ser “incapaz de escrever em verso”. Que era o que eu próprio sentia até há cerca de três anos. Até que se deu o clique. Ao olhar para um arbusto. Uma espécie de “fissão poética”, com libertação de energia criativa e até com potência destrutiva! Ah, sim. Sei bem do poder de um poema! E sei quase tudo sobre quem o não sabe ler como resultado do tal intervalo e fica ao pé da letra! Como se de prosa se tratasse, nem sequer ficcional!

Percebi que o que não é possível dizer em prosa pode ser dito em poesia, sendo também claro que a prosa não tem o mesmo poder performativo. Aumenta o espaço de liberdade e até pode adquirir um carácter substitutivo. E não só porque o poeta é um fingidor que sente pelo menos metade do que diz, fingindo que mente só porque o diz num poema. Ou seja, não só porque a poesia nos torna mais livres. Porque dizemos o que sentimos de forma livremente auto-referencial, embora nesse registo universal com que traduzimos, em arte, o nosso próprio registo sensorial ou a nossa experiência vivida. E, deste modo, porque o que sob esta forma se diz tem a pretensão de ser mais do que o que simplesmente se comunica sob qualquer outra forma: ser simplesmente belo. Indo para além do registo sensorial, denotativo, conotativo ou conceptual. Mas não só por isso. Sobretudo porque é uma linguagem plena que pode dizer quase tanto como o que diz o silêncio. A poesia é a linguagem mais próxima do silêncio. Quase como se fosse só silêncio murmurado, balbuciado, mas composto, musicado, conservando ao mesmo tempo uma dimensão polissémica, sem pretensões denotativas, tal como a música. Mesmo que haja referentes (e há sempre) que nela se possam vir a reconhecer. Mas ela é mais do que isso: aspira a um reconhecimento subjectivo universal, filtrado, claro, pelo dispositivo sensorial de todos e de cada um. A arte, sendo universal, interpela singularmente cada um de nós, através da sensibilidade!

MÚSICA

O Bernardo Soares diz que o verso é uma passagem da música para a prosa. Genial intuição. Ou seja, a poesia não só está entre a música e a prosa como permite a passagem de uma para a outra, sem se transformar em simples meio ou instrumento. Tem elementos de ambas. E vive nesse intervalo com corporeidade própria. Mas julgo ser possível dizer também que entre o silêncio e a poesia talvez esteja a música. A música é a voz do silêncio, porque ainda não diz, mas deixa espaço à poesia para dizer, como melodia cantada, o que é (quase) indizível. E é nesta quase indizibilidade melódica que reside o poder da poesia. É por isso que o silêncio e a música se podem exprimir de forma larvar na poesia, sendo cada poema a borboleta que esvoaça sobre as nossas vidas e a nossa imaginação para interpelar a fundo o nosso pólen, a nossa sensibilidade individual. Sim, cada poema é uma borboleta à procura de pólen…

FP_2104.FinalParc2_jpg Amarelo

EM SUMA, UM RASTO DE INQUIETAÇÃO…

É nestes intervalos que o poeta se coloca ao cantar a música da vida. Um canto sofrido, porque fruto do desassossego, da privação, da dor, mas por isso mesmo obra de jograis vadios, nómadas, sempre em movimento, atravessando fronteiras à procura do que nunca encontram e não querem encontrar. E a poesia é o seu modo de comunicar a partir desse intervalo perpétuo em que vivem: em permanente privação. Sem tempo nem lugar. O seus poemas são cantos com que querem encantar para logo partir, deixando um rasto de inquietação, que é ao que de mais belo a poesia pode aspirar. 

VI. INTRODUÇÃO A UM CATÁLOGO

MARIA OLIVEIRA: "OBJECTOS VAGOS".

MO_MariaOliveiraUm dos artefactos aqui analisados. 

 Introdução ao Catálogo da Mostra no Palácio Nacional de Mafra, 
em 2014. Ilustração: "Quadrado em Cobre", um dos artefactos em 
exposição.

 

“OBJECTOS VAGOS” é o título de uma mostra de artefactos em cobre, o material de eleição usado nos últimos trabalhos de Maria Oliveira. Segue-se a “Chama-me de preposição”, a sua última mostra no Centro Cultural de Cascais, em 2013.
“Preposição”: artefactos que nos reconduzem a um momento orgânico anterior ao concretismo das formas reais, tridimensionais e imediatamente disponíveis ao olhar humano.
“Objetos vagos”: mesmo quando a reconstrução estética do tridimensional parece estar concluída o que fica é ainda algo indeterminado ou vago perante a recorrente exigência humana de formas acabadas e imediatamente disponíveis. Objectos vagos são, pelo contrário, fragmentos que escapam a uma apreensão sensorial imediata. Como os cinco artefactos (em exposição) que se replicam em progressão aparentemente linear, mas que, afinal, não repropõem integral e sequencialmente a identidade replicada e se desdobram lateralmente em duplos (em acrílico) ao serviço da afirmação dessa mesma identidade em aparente processo de repetição e progressão linear (em cobre).
Coerente com estes artefactos, mas mais complexo ainda o processo inscrito nos dois quadrados de cobre. Porquê? Porque eles não se propõem directamente, no essencial, à sensibilidade estética.

Aqui, parece que a autora se inspirou no mito de Medusa e de Perseu e na implícita ideia de leveza que o envolve. O escudo-espelho de Perseu, que impedia a petrificação de quem ousasse olhar directamente a cabeça da Medusa, é aqui representado pelo chão espelhado que nos dá acesso indirecto ao centro oculto da proposta estética, a um trabalho em filigrana totalmente recoberto por esse manto de cobre que se oferece directamente ao nosso olhar, sinalizando a essencialidade do seu reverso. Um espelho que nos solicita a múltiplas e diversificadas incursões observativas por ângulos de acesso múltiplos e que nos levam ao centro da proposta: um quadrado em cobre em perfeita levitação, suspenso no ar, em posição de “ballon”, num efeito de subtracção de peso a um hipertexto (uma textura “endobrada” atravessada por sulcos) a que só temos acesso por via indirecta. Através de um espelho. E aqui deparamo-nos, de facto, com uma categoria bem transversal no universo das várias formas de arte, da literatura (Calvino) à arquitectura (Renzo Piano), ao bailado (dança clássica). Mas aquilo que no bailado é uma luta contra o efeito da gravidade, na escultura ou na literatura é uma luta contra a captura do olhar pelo imediato, a aparência. A proposta é muito clara: não há acesso imediato e linear ao centro do discurso estético para evitar a petrificação da leitura, tornando-a literal. E quando parece que os quadrados se afundam no solo, o que na verdade acontece é a sua elevação/levitação, convocando-nos a projectá-los no ar para podermos ler o que neles está inscrito como seu código de acesso. O que nenhuma leitura directa tornaria possível. É assim que o trabalho de Maria Oliveira volta a revisitar esse processo de reconstrução da máquina do mundo através de um esforço de descodificação da sua proposta.  

Estes dois artefactos estão construídos com base num dispositivo que “sobredetermina” a leitura da proposta estética em cada uma das suas componentes. O verso e o reverso dos quadrados funcionam no interior deste dispositivo, sendo certo que o verso funciona como sinalizador do conjunto da proposta, constituindo-se o reverso como o seu centro, já que é aí que nos conduz a centralidade do espelho no interior de todo o dispositivo. O espelho, por um lado, permite-nos o acesso ao reverso de forma indirecta, como o escudo-espelho de Perseu à cabeça da Medusa; por outro lado, este acesso não é linear, na medida em que só por sucessivas aproximações é possível aceder à totalidade da proposta. O espelho é também condição da própria levitação do quadrado, sendo, pois, compreensível que ele ocupe a centralidade no dispositivo estético: levitação, modulação e chave de acesso, mediação da leitura e “empobrecimento” do valor facial dos quadrados de cobre. E é o espelho que nos conduz a essa valorização estética do mito de Medusa e Perseu, ou a exigência de uma aproximação reflexiva e não puramente sensitiva à arte. E, já agora, a essa dialéctica entre levitação desejada e privação sofrida de que falava Calvino, ou seja, a recusa consciente da captura do olhar e da mente pelo imediato como condição de acesso pleno à universalidade da arte.

VII. INTRODUÇÃO AO UM CATÁLOGO

CHAMA-ME DE PREPOSIÇÃO

MariaO_ChamaPreposiçãoPeças da Exposição em Cobre e em Acrílico

«La mia operazione è stata il più delle volte una sottrazione di 
peso». «Il cristallo, con la sua esatta sfaccettatura e la sua 
capacità di rifrangere la luce, è il modello di perfezione che ho 
sempre tenuto come un emblema».

Italo Calvino («Six memos for the next millennium», 1984/1988)

 

«CHAMA-ME DE PREPOSIÇÃO» é um trabalho de Maria Oliveira que integra 18 artefactos (dos quais 17 estão em exposição) distribuídos por cinco unidades e materializados a partir de um princípio que evolui como repetição da estrutura construtiva, mas também dos próprios artefactos, nas unidades 1 e 2. À excepção da unidade 5, todos eles se desdobram em outros, anulando essa condição de unicidade da obra de arte singular. Os trabalhos estiveram em Exposição, em 2012, no Centro Cultural de Cascais. 

E este é um primeiro aspecto que gostaria de sublinhar nesta fascinante exposição de Maria Oliveira: a ideia de unicidade da obra de arte. Sem invocar o mil vezes invocado Walter Benjamin que viu na reprodutibilidade o fim da aura, da unicidade da obra de arte. Mas a verdade é que a autora também se socorre da ideia de reprodução para romper com a ideia de aura. Só que se trata de uma reprodução que é, ao mesmo tempo, um duplo desdobramento do único, por repetição, mas também por quase simulacro, que é o que resulta de uma espécie de projecção em acrílico do original em cobre. Projecção: como se se tratasse de uma «sombra», de uma contraposição, em segundo plano, que evidencia o original, em primeiro plano. De um duplo ao serviço da pregnância do original. Dupla reprodução, sim, como se a autora tivesse receio de não ser compreendida naquele seu esforço de desdobramento do único in progress, linear e em quase imperceptível metamorfose.

É assim que a estrutura construtiva se processa, replicando-se por justaposição dos diferentes fragmentos, reconstruindo, deste modo, o tridimensional e garantindo a sua sustentabilidade. E este é o segundo aspecto que merece uma pausa reflexiva. O tridimensional, que pertence à esfera do nosso vivido e que a arte clássica reproduzia desdobrando o real em simulacro, por imitação, surge aqui reconstruído à vista desarmada, como que desarticulado e em recomposição progressiva segundo um movimento quase linear e geométrico. Linear porque se trata de uma progressão quase imperceptível. Geométrico porque exprime essas formas moleculares da estrutura orgânica da matéria com as quais se processa o acesso ao tridimensional. Ou seja, o que encontramos neste processo é uma desestruturação radical de formas até à sua estrutura mais simples, seguida de uma recomposição permanentemente inacabada, diria, sempre «em sangue vivo», por onde irrompe a própria ideia de arte da autora. Como se ela, no seu processo criativo, jogasse em permanência com a mecânica reconstrutiva do mundo, desarticulando-a e rearticulando-a, e centrando nisso o génio artístico e criador. Mas, agora – e creio que isto é, nela, inovador -, desdobrando esse processo linear in progress também em registo simulacral, ou melhor «simulacrílico», embora permeado com microfragmentos da matéria original, o cobre, ou de outras matérias menos nobres.

Como se se tratasse de uma réplica instrumental cujo único objetivo seria o de valorizar o original. Mas isto em registo sequencial, onde o único e original perdem a «virgindade», a aura, a unicidade. A autora intervém com planos recortados, dobrados, manufacturados um a um e ao infinito pormenor, com incisões milimétricas impressas durante ou após a sua fundição que acentuam a sua natureza fragmentária. A cor e as incisões são elementos integrantes e naturais de cada fragmento, mas também

elementos estruturais que intervêm na desconstrução e construção das várias relações. Trata-se de um jogo complexo, intenso, milimétrico, onde no interior de uma geometria orgânica linear e facilmente detectável se combinam e desmultiplicam estruturas geométricas dominantes e texturas orgânicas complexas com composições internas em filigrana que dão ao mesmo tempo densidade e leveza ao artefacto. Leveza, consistência e, sobretudo, exactidão – talvez sejam estas as categorias que, seguindo o Calvino das seis propostas para o próximo, este, Milénio, melhor identificam as peças de Maria Oliveira presentes nesta exposição. A exactidão é sem dúvida a categoria que melhor identifica toda a sua obra. A própria ideia de repetição, central nesta obra, é filha da obsessão pela exactidão – o mesmo que se repete no plano da estrutura construtiva, mas que difere em composição interna. fragmentária. A cor e as incisões são elementos integrantes e naturais de cada fragmento, mas também elementos estruturais que intervêm na desconstrução e construção das várias relações. Trata-se de um jogo complexo, intenso, milimétrico, onde no interior de uma geometria orgânica linear e facilmente detectável se combinam e desmultiplicam estruturas geométricas dominantes e texturas orgânicas complexas com composições internas em filigrana que dão ao mesmo tempo densidade e leveza ao artefacto. Leveza, consistência e, sobretudo, exactidão – talvez sejam estas as categorias que, seguindo o Calvino das seis propostas para o próximo, este, Milénio, melhor identificam as peças de Maria Oliveira presentes nesta exposição. A exactidão é sem dúvida a categoria que melhor identifica toda a sua obra. A própria ideia de repetição, central nesta obra, é filha da obsessão pela exactidão – o mesmo que se repete no plano da estrutura construtiva, mas que difere em composição interna.

Mas a repetição dos artefactos também – sobretudo – visa sublinhar o diferente. E este é o terceiro aspecto sobre o qual deveremos deter-nos – a repetição, a identidade e a diferença. Repete para sublinhar o diferente, o que é um aparente paradoxo, já que a repetição parece existir para sublinhar o que lhe preexiste como igual, seleccionando-o e prolongando-o no tempo e no espaço. A repetição parece só desdobrar a identidade. Só que esta não é uma repetição mecânica e identitária. Ela é aparente porque cada artefacto evolui semanticamente na sequência de uma repetição material permeada de microvariações menos perceptíveis. Ou seja, quando a repetição parece sublinhar a identidade, o que, na verdade, ganha força semântica e expressividade são as microvariações, a própria dinâmica do desdobramento linear in progress, mas também lateral e em forma quase simulacral. A repetição/desdobramento em microvariação parece ser, aliás, uma técnica, mas também uma forma de expressividade da autora, sendo nela recorrente desde há muito tempo. Mas eu creio que só com a categoria da exactidão nos poderemos aperceber de que a diferença é isso mesmo: na aparente identidade revela-se ao pormenor a diferença, com a exactidão do trabalho em filigrana. Lembro-me de uma sua gravura de 1979 onde esta era a sua técnica expressiva, com se estivéssemos em moviola. De resto, ao procurar a tridimensionalidade reconstruída segundo a dinâmica – de tipo molecular – da natureza é compreensível que também o seu ritmo expressivo seja esse, porque, afinal, é esse o ritmo dela. Nela, na natureza, tudo se repete, mas em permanente variação ou singularidade. Em retorno cíclico, tudo se repete (reproduz), mas de forma diferente, em consonância com as microvariações

que o tempo irrepetível produz. A singularidade da obra – se esta for uma ideia ainda aplicável -, de resto, é fortemente expressiva, não só pela dupla intensidade cromática e semântica do material, ou seja, quer como fulgor simplesmente cromático que se desprende das entranhas do cobre em ferida quer como suave manto expressivo, não intenso e não em ferida, que envolve o material quando o implacável tempo nele se inscreve e persiste, mas também pelo registo artesanal, minucioso e geométrico nela inscrito por vontade humana, sim, mas vontade despida e discreta até quase à anulação. Como se se tratasse quase de um registo não humano, mais próprio da implacável máquina do mundo do que de uma subjetividade. É também por tudo isto que o conjunto dos artefactos não se constitui simplesmente como sucessão unidireccional de cópias, mas sim como variação semântica num movimento aparentemente linear, algo mecânico e aparentemente despojado de registo de vontade humana.

O cobre, material utilizado quase em exclusivo, escolhido não pelo simbolismo que ganhou ao longo do tempo, fruto da mecânica da história, mas pela sua ductilidade e ambivalência estética e expressiva, foi assumido como um alfabeto não composto que é capaz de (re)absorver a inscrição plástica devolvendo-lhe novos significados.

Em suma, este trabalho parece ter-se centrado nessa ideia de dar corpo a artefactos que pudessem ser lidos como resultado de um processo que nos devolve um outro olhar sobre a identidade e a diferença, o seu próprio movimento, em fluxo ou refluxo. Estamos, pois, perante fragmentos polissémicos em sequência ordenada que não só demonstram como a diferença se pode ir desprendendo das identidades, mesmo quando elas são muito intensas, mas que também remetem intensamente para o primordial e para esse geometrismo orgânico das formas simples ou matriciais. Ou seja, estamos perante fragmentos polissémicos em interação que se replicam no signo da diferença, de forma autónoma, onde a inscrição da vontade humana parece estar ausente, deixando que o primordial se exprima e se converta em objecto artístico, colocando em transparência e em registo estético-expressivo a mecânica da produção da tridimensionalidade.

A exposição inclui ainda três estudos, à escala de 1:6 (maquete 1) e de 1:10 (maquetes 2 e 3), elaborados para o projeto «Cascais – Cidades Geminadas», como propostas para colocação em espaço público. Trata-se de trabalhos desenvolvidos num registo dinâmico de fragmentação e união, com sustentabilidade garantida por justaposição e inter-relação dos seus vários fragmentos. São objectos públicos que se propõem como novos seres emergentes e que, pela sua versatilidade semântica, convocam ao diálogo. No signo de Calvino, eu diria que estas três maquetas são de tal modo a leveza em forma de artefacto que nos convocam intensamente a esse sempre difícil exercício de subtracção de peso à nossa própria identidade para melhor captarmos o diferente. E é este exercício que permite essa rapidez que Calvino também adoptou como categoria nuclear para este Milénio. Ou seja, geminar por subtracção de peso e por rapidez. E é também essa a vocação de Cascais.

João de Almeida Santos

Maria Oliveira licenciou-se na Faculdade de Belas Artes de Lisboa, em Artes Plásticas – Pintura. Trabalha e vive na Guarda. Os trabalhos estiveram em Exposição, em 2012, no Centro Cultural de Cascais. ##

 

Ensaio

O DRONE E A GUERRA

A propósito de um livro de José Sócrates

JOÃO DE ALMEIDA SANTOS

Drone2 

NO DIA 4 de Novembro de 2017 tive ocasião de apresentar, em Lisboa, no Hotel Sana, o novo livro do ex-Primeiro-Ministro, José Sócrates, “O mal que deploramos. O drone, o terror e os assassinatos-alvo” (Porto, Sextante, 2017, pp. 200). Uma obra interessante – que se segue a “O Dom Profano. Considerações sobre o Carisma”, de 2016 -, não só por tratar de um tema que tem estado muito ausente do debate em Portugal, mas também porque centra, com forte argumentação analítica, a questão do uso intenso da tecnologia de guerra – neste caso, o drone – na resolução do problema do terrorismo internacional e do seu enquadramento no direito internacional e no direito penal. Uma questão fortemente controversa, mesmo nos Estados Unidos, e que o autor oportunamente traz ao debate.  

TECNOLOGIA E SOCIEDADE

Bem sei que este é um tema antigo, diria mesmo clássico. Até um sofisticado intelectual marxista russo, próximo de Lénine, Nikolai Bukárine, já o tinha enfrentado e assumido, no seu famoso “Manual Popular de Sociologia Marxista”, no início dos anos vinte do século passado, tendo por isso sido criticado por um outro famoso marxista chamado Georg Lukács. Na verdade, a tecnologia, por mais avançada que seja e por mais inteligência (artificial) que incorpore, poderá, algum dia, ser assumida como solução (relativamente) autónoma para a resolução de problemas políticos, subalternizando a intervenção da vontade humana? Até que ponto o automatismo tecnológico pode ir na condução dos destinos das sociedades humanas?

Claro, o tema passa a ser objecto de reflexão cada vez mais complexa à medida que a revolução tecnológica vai avançando, à medida que a inteligência artificial vai sendo incorporada na tecnologia, sobretudo depois da revolução informática e digital. E hoje já avançou tanto que até ameaça colonizar as nossas vidas e determinar grande parte dos processos sociais: da robótica industrial às transações financeiras internacionais, ao sistema comunicacional, hoje todo em processo de migração para o interior da rede, à inteligência artificial, cada vez mais avançada e a aproximar-se daquilo que o Stanley Kubrik nos sugeriu em “2002 Odisseia no Espaço”, com o Super Computador Hal 9000 a experimentar, em fim de vida, emoções humanas, demasiado humanas. Sim, tudo isto e muito mais se começarmos a analisar a interferência e o poder que as modernas tecnologias estão já a exercer sobre cada um de nós… até à captura e à determinação dos comportamentos individuais (veja, a este respeito, o meu Ensaio: Santos, J. A., 2015, “Política, sociedade e tecnologias da informação”).

A QUESTÃO EM DEBATE

E é aqui que se inscreve este produto tecnológico que dá pelo nome de Drone, zangão, pelo som que emite, veículo sem piloto, robot aéreo. Trata-se, portanto, de alta tecnologia que vem introduzir mudanças determinantes na gramática da guerra, para usar o conceito de Clausewitz, provocando uma profunda disrupção no próprio conceito. Em palavras mais simples: os drones são usados pelos Estados Unidos desde 2001, num enquadramento de guerra ao terror (conflito armado dos Estados Unidos com a Al-Qaeda), com autorização indeterminada do Congresso, mas também em territórios que não têm estatuto de teatro de guerra, não constituem antagonista militar nem ameaça directa e iminente de uso da força conta os USA. Os drones são aqui usados exclusivamente como instrumentos de execução no interior de Estados soberanos aos quais não foi declarada guerra, como executores extrajudiciais de supostos suspeitos, numa dupla falha relativamente ao que preceitua quer o direito internacional quer o direito penal. Se aquele território não está em guerra, não lhe é aplicável o direito da guerra, ou seja, a própria autorização do Congresso; e, se assim for, o castigo do suspeito só pode ser executado no quadro de um processo judicial justo e com garantias, não como pura e simples execução extrajudicial.

Esta parece ser a grande questão em debate neste livro: a ilicitude da intervenção dos drones como tem vindo a ser feita em países como o Iémen, a Somália, Líbia, Síria ou o Paquistão, ou seja, a condução de uma guerra sem teatro de guerra, tornada possível pela existência de drones.

Mas o livro não é só isto, uma reflexão sobre a grande questão de fundo. Ele analisa também o meio enquanto tal, as suas características, o que o distingue dos seus antecessores tecnológicos, que guerra é a sua relativamente à guerra convencional, como actua e em que condições e que consequências traz para a gramática da guerra e para a política. Em poucas palavras, o drone funciona, afinal, como um “deus absconditus” e, em última análise, os seus algoritmos já são tão avançados que podem efectuar a selecção dos alvos com base em comportamentos-padrão, considerados desviantes e, naturalmente, fora dos teatros de guerra. Nisto consistiriam os chamados “ataques de assinatura” (pp. 72-73). Trata-se, pois, de uma arma “limpa” que não gera custos para os decisores políticos e que até pode, por isso, ser entregue à esfera militar, desde que se mantenha a deliberação do congresso que autoriza o Presidente ao uso da força militar contra suspeitos de atentarem contra a segurança dos Estados Unidos. Uma arma, pois, que altera a natureza da guerra nas suas variáveis fundamentais porque altera o conceito de teatro de guerra e subtrai ao confronto um dos contendores, anulando a necessária reciprocidade (igualdade dos contendores), característica matricial da lógica da guerra.

GUERRA E VIDEOGAMES

A obra, naturalmente crítica relativamente a este uso indevido, ilegal e ilegítimo dos drones, evolui, depois, para uma outra questão de fundo, ou seja, para a questão de saber se esta é uma arma estratégica eficaz para ganhar a guerra. E conclui que não, porque as suas características, o modo como intervém sobre os territórios e sobre as populações infunde terror e comete erros grosseiros fazendo vítimas naqueles que muitas vezes até estão do lado contrário ao dos suspeitos. Mas há uma outra consequência igualmente gravosa do lado do utilizador dos drones: a alienação de responsabilidades dos decisores políticos neste guerra silenciosa, “limpa” e meramente tecnológica como se se tratasse simplesmente de um videojogo, ao ponto de gerar aquilo que o autor designa por “guerra unmanned” – e, por extensão, “democracia unmanned” -, sem piloto, onde a tecnologia e a tecnocracia emergem como assépticas funções e lideranças no governo das sociedades.

Também o próprio conceito de guerra é posto em questão, tal como o direito da guerra ou o próprio direito internacional. É como se o próprio conceito desaparecesse dando lugar a uma teoria dos jogosem grande escala, onde a tecnologia ganharia uma relevância nunca antes vista, designadamente em relação à política. Sabemos como sempre foram importantes os avanços tecnológicos na guerra, da espada às armas de fogo, aos canhões, aos tanques, à aviação, aos mísseis, às bombas atómicas… e agora aos sofisticados, invisíveis e letais drones. A questão que se põe é se esta nova mudança não constitui uma ruptura, um salto qualitativo em relação aos meios tradicionais, a um ponto tal que possa produzir uma mudança de paradigma na forma de conceber e de conduzir a guerra.

Este é, pois, um ensaio sobre o dronee as consequências da sua assunção pelos Estados Unidos como a arma para onde converge a guerra ao terror, chegando mesmo, pelo seu domínio excessivo, a condicionar o próprio conceito de guerra e a relação desta com a política. Já não lhe bastava ter a sua própria gramática. Agora passou a ter uma sua própria lógica, que o própio Clausewitz, no Livro VIII, não lhe reconhecia (“a guerra é a continuação da política por outros meios”).

O MAL QUE DEPLORAMOS

Vejamos tudo mais de perto.

JS_O MAL QUE DEPLORAMOS

1. Começo pelo  nome: “O mal que deploramos”. E lembro que essa foi a frase de uma congressista americana, a única que votou contra, no fatídico ano de 2001, na votação do Congresso americano sobre a “autorização para o uso da força militar” pelo Presidente dos USA. O receio da congressista Barbara Lee era o de se tornarem iguais àqueles que, em nome da justiça, queriam combater: agentes do terror. Combater o terror com o terror, ferindo de morte os valores universais e a própria matriz liberal da democracia com que as sociedades livres se conduzem. Os atentados terroristas – e a referência é sempre o 11 de Setembro e o ataque às Torres Gémeas -, execrados unanimemente por todos nós, surgem agora reproduzidos especularmente, como resposta, por nós próprios, já convertidos naquilo que mais deploramos enquanto vítimas e enquanto cidadania portadora de valores universais. Esta é a questão ética que, assumidamente, atravessa todo o ensaio. Daí o título.

2. Depois os USA. Este ensaio centra-se no país que está na vanguarda da utilização dos drones como tecnologia de guerra e de combate ao terror. Está, pois, aqui, em análise a política de combate mundial ao terror pelos Estados Unidos. E por várias razões: porque é o país que mais usa e mais dispõe desta tecnologia avançada; porque foi ele que sofreu o mais espectacular ataque terrorista de que há memória (mais de três mil mortos civis na destruição das Torres Gémeas); e porque passou a ter, sobretudo após 1989, uma vocação tendencialmente imperial.  Da conjugação destas três razões resultou uma política internacional de intervenção armada que vai de países em situação de conflito armado internacional, como o Afeganistão e o Iraque, a países fora do teatro de guerra, como o Paquistão, o Iémen, a Somália, a Líbia e a Síria. Ou seja, a autorização passou a ser aplicada indiferenciadamente em qualquer país onde forem detetados inimigos a abater porque suspeitos de terrorismo, agindo ora numa lógica de guerra, nos países onde se verifique um teatro de guerra (Afeganistão ou Iraque), ora numa lógica de polícia sem fronteiras, polícia do mundo, onde a guerra não esteja declarada, como os que acima referi.

O DRONE E O TEATRO DA GUERRA

3. E é aqui que surge um outro aspecto nuclear debatido no ensaio, com uma clareza meridiana e na qual se centra a proposta final do livro: “permitir o uso de drones só no contexto de um conflito armado”, porque, de acordo com o autor,  (a) só este pode estar ancorado na lei internacional; (b) não seriam necessárias novas leis de enquadramento; e (c) acabaria com a intervenção de drones em países em paz (p. 166).

Mas o que é que tem vindo a acontecer? Intervenções armadas (assassinatos-alvo) fora do teatro de guerra, mas accionadas a partir de uma normativa prevista, em 2001, para a guerra ao terror, ou seja, com um enquadramento que autoriza o Presidente a intervenção armada fora das fronteiras dos USA, incluindo dentro das fronteiras em países fora do teatro de guerra. Ora o que acontece é que estas intervenções armadas – e são muitas e em vários países –, não podendo ser desencadeadas ao abrigo da lei da guerra, porque ela não existe com esses países, convertem-se em execuções extrajudiciais, realizadas, pois, ao arrepio da lei penal e dos mecanismos judiciais de garantia, numa dupla metamorfose: o soldado torna-se polícia e o polícia torna-se carrasco. Tudo à margem da lei e sem que estejam garantidos os pressupostos para a propalada intervenção em legítima defesa, ou seja, sem que haja perigo de ataque iminente e alternativa para lhe escapar.

O livro é muito insistente neste ponto porque as tentativas de legitimação de intervenção armada através dos drones têm vindo a ser feitas em nome da chamada legítima defesa, numa perfeita desadequação entre este conceito e as circunstâncias daquele tipo de intervenção. De facto, a intervenção armada, hoje, segundo a Carta das Nações Unidas, só já é permitida como legítima defesa (art. 51.º) e em circunstâncias muito bem definidas  como mandato da ONU (art. 2.º, n.º 5). O que parece não estar a acontecer com as frequentes intervenções armadas dos drones designadamente em territórios fora do teatro de guerra.

O MEIO E A IDENTIDADE MORAL DO UTILIXZADOR

4. Um outro aspecto muito interessante que este ensaio de José Sócrates nos traz é a reflexão acerca das características do meio, ou seja, do drone e do seu lugar no interior de uma gramática da guerra. O que este meio acrescenta, pois, em termos de estado da arte. Falamos, é claro, da guerra aérea e da noção de espaço, sendo certo que o drone se revela como uma tecnologia dotada de características tão especiais que acaba por condicionar a própria gramática ou mesmo a lógica da guerra, que já é do foro da política. O autor chega mesmo a dizer que

o facto de centrar esta reflexão sobre a guerra contra o terror na arma drone e nos assassinatos-alvo resulta de estar convencido de que foram as suas propriedades específicas que estiveram no centro da conceção e da condução da estratégia da guerra e que são elas que levantam os mais sérios e novos desafios éticos e jurídicos e estratégicos no debate sobre a guerra” (p. 187).

Poderia mesmo dizer, reforçando o pensamento do autor: – diz-me que armas usas e dir-te-ei quem és. Ou mesmo, glosando um ditado popular português bem eficaz: – se queres conhecer o vilão põe-lhe um drone na mão! José Sócrates, em defesa desta ideia de que o meio também tem poder constituinte sobre a identidade de quem o usa,  chega mesmo a citar Sartre (“a existência precede a essência”) e Gramsci para mostrar o poder dos nossos actos e dos nossos meios sobre a construção da nossa própria identidade. E de facto, António Gramsci dizia, nos “Quaderni del Carcere”, que “l’uomo è ciò che diventa”, o homem é aquilo em que se torna, é fruto dos seus actos. Transpondo para o drone, poderíamos dizer que o seu uso como arma letal, que serve para “vigiar e punir”, não pode deixar de ter consequências morais constituintes sobre quem o usa, sobre a sua própria identidade moral.

AS CARACTERÍSTICAS DO DRONE

5. Pois bem, as características do drone – o protagonista da guerra wireless – conferem-lhe, para glosaro que o Marx do I livro de “O capital” dizia da mercadoria, quase a natureza de um fetiche dotado de autonomia própria e de poderes quase mágicos:

(a). mata à distância; (b). altera a relação do comando com a arma e com o teatro de operações, tornando-se invisível; (c). é dotado de uma enorme precisão; (d). actua em sentido vertical, de cima para baixo; (e). é rápido, silencioso e inesperado; (f). espia, vigia e pune, ou seja, mata; (g). gera uma relação especial do soldado que pilota o drone com o teatro de operações equivalente ao dos videojogos, criando, por isso, a percepção de uma relação artificial com a vítima; (h). a sua acção não produz danos do lado do atacante; (i). Implica (relativamente) poucos recursos; (j). opera em segredo, sendo as suas acções cirúrgicas.

Estas características fazem do drone um meio capaz de interferir não só na gramática da guerra como na lógica da guerra e, consequentemente, na política. Um simples exemplo: não havendo baixas nos militares, mobilizando recursos financeiros moderados (relativamente às intervenções convencionais) e actuando num elevado nível de segredo e de invisibilidade, o seu impacto sobre a  gestão política (e a opinião pública) parece ser relativamente diminuto e, por isso, a tendência pode vir a ser a de uma progressiva autonomia do processo e, consequentemente, a de uma sua desancoragem dos processos de legitimação, quer seja no plano formal quer seja no plano deliberativo mais geral. Ou seja, tende a verificar-se uma evolução para uma guerra de tipo autogenerativo, uma guerra sem sujeito, com a sua gramática, mas sem lógica, ou seja, sem política (aparente). Verifica-se, pois, a passagem de uma lógica de guerra para uma lógica de polícia e, mais globalmente, a passagem de uma unmanned war para umaunmanned democracy. Agiganta-se, pois, a tecnocracia, e definha a política – parece-me ser a conclusão do autor. Uma tendência que, infelizmente, se está a verificar em todas as frentes da política. Governam os que “sabem da poda”, os assépticos especialistas, os tecnocratas e, finalmente, a tecnologia, agora já dotada de inteligência artificial. O povo só já subsiste como entidade puramente referencial e como súbdito.

O QUE É, AFINAL, O DRONE?

6. José Sócrates preocupa-se em descrever o processo de gestação do drone e o seu enquadramento na história da tecnologia da guerra, ao procurar explicar em que é que consiste esta espécie de mudança de paradigma. O drone começa como alvo a abater, como instrumento de treino, depois evolui para meio de reconhecimento e de vigilância e, finalmente, para arma letal – tal é a história do drone (pp. 43-51). E, nesta história, a evolução foi tal que se deu um salto qualitativo de modo a que a última fase veio alterar a própriagramática da guerra, introduzindo uma tal autonomia que a gramática se converteu em discurso com sujeito próprio, agora já liberto do problema da legitimidade e, em última instância, do próprio controlo da guerra pelo povo, doravante liberto dos problemas morais e jurídicos, do problema da exposição pública no uso dos recursos e dos mortos em combate. De facto, referindo-se a Barack Obama, de quem se diz confesso admirador, diz o autor que foram os delicados problemas derivados de Guantánamo e de Abu Ghraib que levaram o Presidente americano a apostar numa estratégia de combate politicamente mais segura, menos problemática e polémica, porque invisível, precisamente a do combate ao terror através dos drones (71-72), abundantemente utilizada durante o seu mandato, para espanto de muitos. “Matar em vez de capturar” (p. 15), com esse temível instrumento que tem inscrito no seu ADN somente a primeira hipótese. Na verdade, Obama, cito, “autorizou quatro vezes mais ataques de drones que o seu antecessor” (p.14). O que lhe custaria um apelido pouco amigável: “covert commander in chief”, na “Drone war”. Mas a verdade é que se desapareceram os problemas morais e jurídicos ligados à prática da tortura, apareceram os novos problemas ligados ao uso do drone.

7. Mas a sua evolução mais próxima como arma, deu-se em 1999, na guerra do Kosovo, quando – depois de terem tido funções de informação, vigilância e reconhecimento –  um Predator serviu para filmar e iluminar os alvos para o ataque dos F16, numa experiência de ataque cirúrgico sem baixas, espectacular e já muito parecido com um videogame. O passo decisivo seria dado em 2001: “um alvo que se transformou em olho e um olho que se transformou em arma”. Letal.

UMA ARMA VITORIOSA?

8. Uma outra questão debatida em muitas páginas do livro é a da eficácia do uso dos drones como arma vitoriosa. A conclusão do autor é negativa. O drone altera a natureza da guerra, fere as normas do direito internacional, as do direito penal e tende a subtrair-se ao controlo da deliberação pública, evoluindo de uma lógica de política para uma lógica de polícia. Como se demonstra no livro através de testemunhos, sendo um instrumento de intervenção militar cirúrgica, não tem preocupações de envolvimento e de integração das populações em contexto considerado insureccional, gerando, pelo contrário, sentimentos de ódio derivados da atmosfera de terror a que está associada a sua intervenção no terreno. E não é só aquele concreto zumbido aterrorizador de um objecto invisível e letal que as vítimas e os que estão no seu espaço-alvo ouvem; é sobretudo o agudo sentimento de insegurança generalizado – sob a forma de terror infundido pela surpresa, a imprevisibilidade, a invisibilidade e esse zumbido mortífero – que o drone infunde nas populações, ainda por cima exibindo taxas significativas de danos colaterais. Isto, associado a injunções ilegais e ilegítimas, agrava nas populações sentimentos de rejeição maiores do que os que existiam antes dos ataques. O autor refere outras experiências equivalentes – inglesa e francesa – que resultaram desastrosas para estes países. E a verdade é que o retorno desta violência tem vindo a aumentar exponencialmente na nossa própria casa, na Europa e na América. Acresce ainda, segundo o autor, que os assassinatos-alvo dos dirigentes políticos do terror retiram sempre de cena protagonistas com peso político específico e com quem, numa diplomacia da negociação, acabariam por vir a negociar soluções de paz, sendo incerto o peso político dos que lhes sucederão, mas sobretudo sendo também certo que a liturgia da vítima faz sempre mais devotos do que os que existiam antes do sacrifício. De resto, as estatísticas sobre as soluções deste tipo de conflitos têm claramente dado conta do predomínio esmagador da via diplomática e de negociação relativamente à via armada.

CONCLUSÃO

O livro mantém-se, com coerência, numa perspectiva crítica relativamente à guerra determinada pelo uso indiscriminado deste terrível meio letal, sem pretender ir muito mais além (até pelas dimensões do ensaio, pela delimitação rigorosa do tema que o autor faz e pela coerência discursiva do seu fio condutor), mas sempre se poderia perguntar ao autor qual é, afinal, a sua solução, para a resolução do problema do terrorismo seja ele de Estado seja ele insureccional. Este aspecto não é tratado explicitamente no livro, embora se possa claramente deduzir do discurso que a solução deverá ser política e diplomática e não militar e, muito menos, perseguida através de um terror especular que só diminui quem, ao longo de séculos, conquistou patamares civilizacionais que, sim, viram cair tantas vítimas pelo caminho, mas que felizmente resultaram em progresso civilizacional e em conquista de direitos e de valores que hoje já constituem um sólido património mundial.

Outra questão que não é aflorada é a da caracterização do outro lado da guerra. De certo modo, falando o autor de guerra assimétrica, a propósito de uma guerra que acabou por subtrair um dos contendores ao embate no teatro de guerra, eu poderia devolver-lhe o conceito dizendo-lhe que o seu também é um discurso de certo modo assimétrico porque se limita a pôr em crise uma das partes, sem fustigar explicitamente e de modo ainda mais cortante a barbárie intolerável que alimenta a estratégia do outro lado do conflito. Bem sei que há uma posição ética e política implícita na crítica ao uso letal do drone fora do teatro de guerra e que todo o discurso tem como pressupostos os valores que estão consagrados nas grandes cartas de princípios que a humanidade assumiu e nos valores que estão inscritos quer no direito internacional quer no direito da guerra. E que, por isso, o mesmo crivo crítico que se aplica a este uso dos drones vale também para quem atropela ainda mais profundamente estes mesmos valores. E, assim, também seria útil, numa reflexão como esta, pôr em debate crítico e analítico essa outra mundividência que alimenta agressivamente um pretenso choque civilizacional radical com a mesma vocação aniquiladora que se exprime na gramática pura da guerra. Naturalmente, não como discurso desculpabilizador, do lado de cá, mas simplesmente como discurso analítico e clarificador, do lado de lá, havendo sem dúvida muito a dizer.

De qualquer modo, trata-se de um excelente ensaio, claro na exposição e nas posições que defende e muito interessante e útil por ter trazido à agenda pública este tão relevante, preocupante e actual tema de debate político. Infelizmente, as questões da paz e da guerra, neste plano, têm ocupado pouco espaço no debate público que vem ocorrendo entre nós e, por isso, este livro cumpre uma útil função, sendo muito bem-vindo ao debate.##

ARTIGO SOBRE O LIVRO, NO JN

JAS.Sócrates e o Carisma (3)